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UE-Mercosur: comienza a aplicarse el acuerdo con impacto millonario

El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a aplicarse de manera provisoria este 1° de mayo, marcando un hito tras más de dos décadas de negociaciones. El objetivo central es reducir aranceles, facilitar el acceso a mercados y potenciar el intercambio entre ambos bloques, en un contexto de tensiones políticas y cuestionamientos en distintos sectores.

El tratado configura uno de los espacios económicos más amplios del mundo, con un mercado estimado en 22 billones de dólares y alrededor de 720 millones de consumidores. De acuerdo con cifras oficiales, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, mientras que otro 7,5% contará con condiciones preferenciales.

El proceso de ratificación avanzó de forma desigual. El acuerdo fue firmado en enero en Paraguay y luego aprobado por el Congreso, en medio de debates políticos. En Europa, la decisión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de activar su aplicación provisoria generó controversias y derivó en presentaciones judiciales impulsadas por legisladores que buscan frenar su implementación.

Desde el bloque europeo sostienen que el acuerdo abre nuevas oportunidades para empresas, consumidores y productores, con mecanismos de protección para sectores sensibles. En Sudamérica, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se posicionó como uno de sus principales impulsores, destacando el valor del multilateralismo frente a tendencias proteccionistas.

Las proyecciones indican que el impacto en el comercio podría ser significativo. Algunos países prevén un aumento de más del 10% en sus exportaciones hacia 2038, cuando el acuerdo esté completamente implementado. En el Mercosur, el sector agroexportador aparece entre los más beneficiados, mientras que Europa apunta a fortalecer su presencia en industrias como la automotriz, farmacéutica y tecnológica.

El esquema contempla una reducción progresiva de aranceles y otras barreras. Actualmente, el Mercosur aplica tasas de hasta el 35% en sectores como automóviles y autopartes, además de restricciones en maquinaria y productos químicos. La apertura generará mayor competencia, pero también desafíos para industrias locales que crecieron bajo protección.

Entre los puntos destacados, el acceso a compras públicas en el Mercosur resulta clave para empresas europeas. Sin embargo, el acuerdo enfrenta críticas de sectores agropecuarios y organizaciones ambientalistas, que alertan sobre posibles impactos en la producción y en el cumplimiento de estándares ambientales.

Para mitigar estos riesgos, el tratado incluye cláusulas de salvaguarda que permiten suspender beneficios de forma temporal ante eventuales perjuicios a sectores específicos. La evolución del cronograma de desgravación y su implementación efectiva serán determinantes para medir el alcance real del acuerdo.

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