Inflación en baja tras 10 meses: ¿mayo rompe la barrera del 2%?
Luego de diez meses consecutivos de aumentos, la inflación habría iniciado un proceso de desaceleración en abril, con estimaciones privadas que la ubican cerca del 2,5%, por debajo del 3,4% registrado en marzo. Aunque el nivel sigue siendo elevado, el dato representa un quiebre en la tendencia alcista que se había consolidado desde mediados de 2025.
Diversos factores explican esta moderación. Entre ellos, se destacan una leve baja en el precio de la carne, la estabilidad en los combustibles y un tipo de cambio que se mantuvo sin sobresaltos. A esto se suma la ausencia de aumentos estacionales significativos, como los vinculados al inicio del ciclo educativo, que habían impactado con fuerza el mes previo.
De cara a mayo, las proyecciones son relativamente optimistas. Algunos analistas estiman que la inflación podría acercarse al 2% o incluso perforar ese nivel si se mantienen las condiciones actuales. En particular, se espera que el rubro alimentos continúe con variaciones moderadas y que no haya ajustes bruscos en tarifas o combustibles.
También juega un papel importante la estabilidad cambiaria, impulsada en parte por el ingreso de divisas provenientes de la cosecha gruesa. Este flujo de dólares contribuye a mantener el equilibrio en el mercado y a evitar presiones adicionales sobre los precios.
En este contexto, comienza a observarse una mejora en el poder adquisitivo. Los salarios habrían crecido por encima de la inflación en abril, revirtiendo la tendencia de los primeros meses del año. Este fenómeno podría impulsar el consumo y generar una dinámica más favorable para la actividad económica.
Aun así, el impacto de esta mejora no es homogéneo en todos los sectores. El crecimiento continúa concentrado en áreas como el agro, la energía y la minería, mientras que el resto de la economía avanza con mayor lentitud.
Las autoridades económicas consideran que el repunte inflacionario de marzo fue transitorio y atribuyen ese salto a factores puntuales, como movimientos en la demanda de dinero y ajustes de precios relativos. Según esta visión, las expectativas se mantienen estables y apuntan a una desaceleración progresiva en los próximos meses.

