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Estados Unidos condicionó el alivio de sanciones contra Irán

El gobierno de Estados Unidos aseguró que cualquier eventual flexibilización de las sanciones económicas impuestas a Irán se aplicará de manera gradual y únicamente si el régimen de Teherán cumple con una serie de objetivos establecidos por Washington en el marco de las negociaciones abiertas entre ambos países.

La definición fue realizada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, durante su participación en el Foro Económico Nacional Reagan, desarrollado en California. Allí, el funcionario sostuvo que no habrá un levantamiento inmediato de restricciones y remarcó que cada avance dependerá de compromisos concretos asumidos por el gobierno iraní.

“Cualquier medida que se levante, se levantará poco a poco”, expresó Bessent durante una ronda de preguntas, dejando en claro que la administración norteamericana mantendrá una postura cautelosa frente a cualquier acuerdo relacionado con Teherán.

El funcionario también advirtió que, si las negociaciones no avanzan en la dirección esperada, Estados Unidos está dispuesto a endurecer nuevamente las sanciones económicas y financieras contra Irán. En ese contexto, confirmó que recientemente fueron sancionadas dos aerolíneas iraníes y señaló que existen otros posibles objetivos financieros bajo análisis por parte del Departamento del Tesoro.

Además, reveló que Washington logró incautar cerca de mil millones de dólares en activos iraníes vinculados a criptomonedas, en el marco de las medidas implementadas para restringir fuentes de financiamiento del régimen iraní.

Las declaraciones se produjeron en medio de un escenario de tensión en Medio Oriente y mientras el presidente Donald Trump evalúa una posible extensión del alto al fuego negociado en la región. El mandatario norteamericano aseguró que aún se encuentra tomando una “decisión final” respecto a un eventual acuerdo preliminar con Irán.

Sin embargo, Trump se mostró más tajante sobre la posibilidad de otorgar alivio económico inmediato y afirmó públicamente que su gobierno “no está hablando de dinero ni de levantar sanciones”.

Las sanciones contra Irán se endurecieron luego de que Estados Unidos abandonara el acuerdo nuclear firmado años atrás, durante el primer mandato de Trump. Desde entonces, Teherán exige el levantamiento de esas restricciones como condición central para cualquier negociación diplomática o acuerdo de paz.

En paralelo, la Casa Blanca enfrenta fuertes presiones internas y externas debido al conflicto que involucra a Irán, Israel y grupos aliados en la región. La guerra iniciada meses atrás provocó un fuerte impacto humanitario y económico, con miles de muertos y consecuencias directas sobre el precio internacional de la energía debido a las tensiones en el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de circulación petrolera del mundo.

Según trascendió, Irán también reclama la retirada de fuerzas estadounidenses de la región y el cese de las ofensivas militares israelíes en el Líbano como parte de cualquier eventual acuerdo.

Mientras continúan las negociaciones, Washington mantiene activa su estrategia de presión económica y diplomática sobre Teherán, aunque sin cerrar completamente la puerta a una posible flexibilización gradual de sanciones en caso de que existan avances concretos.

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