«Era una excelente hija, madre y compañera»: el grito de justicia de la familia de Graciela López en las calles de Resistencia
Familiares, amigos y vecinos marcharon desde Villa Federal hasta la Fiscalía. Olga, la madre de la víctima, denunció años de violencia oculta y apuntó contra los controles psicológicos de la Policía: «Que cambien a esos profesionales, ahí está todo camuflado».
Bajo la consigna «Justicia por Graciela», familiares, amigos y vecinos que se sumaron, se movilizaron desde la vivienda de la víctima con destino a la sede de la Fiscalía. A casi una semana del brutal femicidio cometido por el cabo de la Policía, Luciano Etudie, sus seres queridos transformaron el dolor en un reclamo público de castigo ejemplar.
Antes de iniciar la marcha, Olga López, madre de Graciela, recordó a su hija entre lágrimas. «Graciela era una excelente hija, madre y compañera. Ella vivía para sus hijos, estudiaba y trabajaba para darles todo», expresó. La familia coincidió en describirla como la «payasa» del hogar, la encargada de animar cada reunión familiar y el sostén emocional de sus padres y hermanos. «Nunca hubo tristeza cuando estaba ella», recordó su hermano Carlos, quien hoy lidera el pedido de justicia junto a su madre.
Violencia oculta y miedo al uniforme
La reconstrucción del vínculo entre la víctima y el cabo Etudie reveló un historial de abusos que Graciela callaba por temor. «Cuando ella estaba embarazada, él le pegaba. Venía golpeada y no decía nada», reveló Olga. Según explicaron sus hermanos, Graciela evitaba las denuncias formales por miedo a las represalias y para no perjudicar la carrera laboral del efectivo en la fuerza policial.
El relato del día del crimen es estremecedor. La familia confirmó que Graciela llegó a enviar un mensaje de auxilio y compartió su ubicación por GPS mientras era amenazada. «Mi hija me miraba pidiendo socorro», relató Olga sobre el momento en que Etudie llegó al domicilio «desorbitado», ocultando su arma reglamentaria bajo una campera antes de iniciar la secuencia que terminaría en tragedia.
La marcha no solo fue un homenaje, sino también un duro cuestionamiento institucional. Olga López apuntó directamente contra la Policía del Chaco y sus procesos de selección. «Que cambien esos psicólogos. Está todo camuflado ahí», denunció, haciendo referencia a cómo un hombre con rasgos violentos mantenía la portación de arma.
Por su parte, Juan Carlos López, hermano mayor de la víctima, expresó la desesperación que embarga a la familia: «Estamos mal. Si no nos dan justicia, la voy a hacer con mi propia mano», sentenció con crudeza, reflejando el agotamiento ante la impunidad.
Avances en la causa
La investigación, ahora bajo la órbita de la fiscal Noelia Benítez, busca determinar las responsabilidades administrativas y penales, especialmente sobre cómo Etudie mantenía su arma operativa pese a los antecedentes que la familia hoy hace públicos.
La familia López, representada por el abogado Juan Arreguín, se presentará como querellante. Mientras tanto, el imputado continúa internado bajo custodia, mientras la sociedad chaqueña sigue de cerca un caso que desnudó, una vez más, las fallas en el sistema de protección a las víctimas de violencia de género cuando el agresor viste uniforme.

