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El NEA se prepara para exportar directo al mundo y dejar de depender de los camiones

El anuncio del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sobre la reforma de la Ley de Cabotaje, promete ser el «kilómetro cero» de una transformación histórica para el Nordeste Argentino. El objetivo es simple pero ambicioso: que la producción del Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa deje de viajar cientos de kilómetros en camión hasta Rosario o Buenos Aires, y empiece a salir en barcazas directamente desde nuestros puertos.

¿Por qué este cambio beneficia al Norte?

Actualmente, las leyes impiden que barcos extranjeros lleven carga entre puertos argentinos. Esto genera una locura logística: barcazas que bajan por la Hidrovía con espacio vacío, mientras las rutas del NEA están colapsadas de camiones que llevan soja o madera hacia el sur. La reforma permitirá que esos convoyes internacionales «frenen» en puertos como Barranqueras, Las Palmas o Posadas, carguen la producción local y la lleven a su destino final.

Los beneficios directos para el NEA:

  • Ahorro de costos: La reducción logística equivaldría a bajar 8 puntos de retenciones.

  • Autonomía productiva: La soja del Chaco o la madera de Misiones saldrán directo a Asia o Europa desde el puerto de origen.

  • Menos camiones, más seguridad: Al trasladar la carga pesada al río, se reduce el desgaste de las rutas y el riesgo de accidentes viales.

Un nodo estratégico hacia el mundo

Con la entrada en vigencia parcial del acuerdo Mercosur-Unión Europea y el acercamiento comercial con Estados Unidos, el NEA tiene una oportunidad de oro. Pero para competir, los costos deben bajar. Esta «revolución silenciosa» de la Hidrovía posiciona a nuestra región ya no como una periferia, sino como un nodo exportador clave que mira directo al Atlántico.

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