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Dos semanas de bloqueos dejan a La Paz en una situación crítica por la falta de alimentos, combustible y oxígeno

La sede del Poder Ejecutivo de Bolivia se encuentra virtualmente sitiada tras cumplirse quince días de cortes de ruta ininterrumpidos. Las protestas, encabezadas por la Central Obrera Boliviana (COB) junto a sectores campesinos, indígenas y docentes, mantienen quince puntos de bloqueo en La Paz y sus alrededores. Lo que comenzó como un reclamo sectorial por un aumento salarial del 20% derivó en una exigencia abierta para la renuncia del presidente Paz Pereira, quien asumió el cargo hace apenas seis meses. El desabastecimiento ya golpea con fuerza a los hospitales por la falta de oxígeno medicinal y medicamentos, mientras los precios de los productos básicos se disparan.

El fin de semana registró momentos de máxima tensión cuando las fuerzas policiales y militares intentaron habilitar corredores humanitarios para el ingreso de insumos vitales. Sin embargo, debieron retroceder ante la resistencia de los manifestantes, que respondieron con piedras y dinamita. En paralelo, la crisis sumó un nuevo foco de conflicto con la movilización de los seguidores del expresidente Evo Morales; mientras el exmandatario permanece refugiado en el Chapare para evitar una orden de detención por corrupción de menores, sus simpatizantes ocuparon el aeropuerto de Chimoré y una columna de manifestantes arribó a La Paz tras seis días de caminata. El conflicto ya generó repercusiones internacionales, con denuncias de desestabilización por parte de Estados Unidos, ofertas de mediación desde Colombia y el envío de ayuda humanitaria en aviones Hércules por parte de la Argentina.

El analista político y director del portal Brújula Digital, Raúl Peñaranda, dialogó con la señal de noticias argentina TN y aportó claridad sobre el complejo escenario económico y político que se vive en territorio boliviano:

«El desabastecimiento de alimentos y combustibles es evidente.»

«El exmandatario no está detrás de esta crisis, pero sin dudas le conviene todo lo que está sucediendo.»

Con respecto al futuro institucional del país, el especialista relativizó el riesgo de una caída del gobierno, argumentando que la gestión del presidente Paz Pereira recién está empezando y conserva una base de apoyo considerable. De todas formas, advirtió que el Ejecutivo nacional corre el riesgo de salir de este trance sumamente debilitado, lo que complicaría de manera directa la implementación de su agenda de reformas liberales destinadas a la atracción de inversiones en sectores clave como la minería y el gas.

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