Cayó la sesión por «trapitos» en Resistencia: Aradas tildó la actividad de «extorsión» y Bolatti denunció «persecución al laburante»
La sesión del Concejo Municipal cayó por falta de quórum. El presidente del cuerpo, Alejandro Aradas, tildó la actividad de «extorsión», mientras que el concejal de la oposición Fabricio Bolatti acusó a la gestión de Nikisch de aplicar un «punitivismo de barricada» contra los sectores vulnerables.
La sesión ordinaria prevista para este martes en el Concejo Municipal de Resistencia, donde debía tratarse el polémico proyecto de ordenanza para prohibir definitivamente la actividad de los cuidacoches y limpiavidrios en la vía pública, fracasó por falta de quórum. La caída del debate legislativo no impidió que se recalentara la discusión política, exponiendo dos modelos contrapuestos de ciudad entre el oficialismo y el bloque opositor.
La suspensión del debate fue confirmada por el presidente del Concejo, Alejandro Aradas (UCR), quien explicó que la ausencia por motivos de salud de una concejala de su bloque impidió alcanzar el número mínimo de legisladores sentados en el recinto para iniciar la jornada. Ante este escenario, el proyecto fue derivado provisoriamente a la Comisión de Asuntos Generales.
Sin embargo, Aradas ratificó la postura inflexible del Ejecutivo municipal liderado por el intendente Roy Nikisch. «Vamos a insistir con su tratamiento el próximo martes», adelantó. El titular del cuerpo legislativo volvió a apuntar con dureza contra los denominados “trapitos”, señalando que la actividad representa una «extorsión» vinculada al cobro informal por estacionamiento. «No puede coexistir el sistema de estacionamiento medido con cobros informales en la vía pública; debemos avanzar firmemente hacia la prohibición», remarcó.

La respuesta del Bloque PJ: «Confunden orden con persecución»
Tras caerse la sesión, el concejal de la oposición Fabricio Bolatti, salió al cruce del oficialismo y fundamentó el rechazo de su espacio a la iniciativa impulsada por lo que denominó «la UCR libertaria». Para el edil opositor, el proyecto oficialista carece de sensibilidad social y se equivoca gravemente en el enfoque.
«No vamos a acompañar un proyecto que busca ir de forma arbitraria contra personas cuyo único sustento diario es cuidar vehículos en la vía pública, en este contexto tan crítico de la economía argentina donde el ajuste pega con dureza a todos», sentenció Bolatti. «El Estado no puede simplemente eliminar una actividad de un plumazo. Es de una enorme insensibilidad pretender borrar una realidad social sin tener en cuenta a las familias que dependen exclusivamente de este ingreso para parar la olla», añadió.
El concejal trazó una línea directa entre los criterios de la gestión nacional, la provincial y la municipal de Nikisch, asegurando que las tres administraciones «confunden orden con persecución» ante reclamos legítimos. «Intentan mostrar un orden cosmético que termina siendo netamente represivo. El camino correcto es regularizar la informalidad y ordenar la ciudad, pero nunca persiguiendo al laburante ni utilizando a las fuerzas de seguridad como primera respuesta ante la falta de empleo», retrucó.
¿Prohibición o inclusión? El antecedente de Capitanich
En contraposición a la «prohibición definitiva y punitiva» del oficialismo, Bolatti planteó que el bloque Justicialista propone una alternativa basada en la inclusión laboral y el ordenamiento real. En ese sentido, recordó que la ciudad ya cuenta con un antecedente exitoso implementado durante la gestión municipal de Jorge Capitanich, donde se desarrolló un programa de registro e identificación para los cuidadores que arrojó excelentes resultados a través de tres pilares:
- Padrón y registro: Identificación fehaciente de cada trabajador y trabajadora para garantizar la seguridad de todas las personas.
- Identificación visual: Entrega de uniformes y chalecos que brindaban tranquilidad a los propietarios de los vehículos.
- Organización comunitaria: Esquema de entrenamiento, pautas de cuidado mutuo y cumplimiento de horarios estrictos para el correcto ordenamiento urbano.
Finalmente, Bolatti instó a las autoridades municipales a abandonar los «discursos de odio» y a abrir una instancia de concertación madura. «Estamos abiertos a debatir la modernización del sistema y a dar respuestas concretas a los vecinos que exigen tranquilidad al estacionar, pero ese debate debe darse de cara a la comunidad, con los trabajadores sentados en la mesa y con el Estado municipal asumiendo su rol de tutor social para construir una ciudad ordenada, segura, pero fundamentalmente justa», concluyó.

