El PRO redobla la presión sobre Adorni y le exige explicaciones por su patrimonio
Laura Alonso, legisladora porteña del PRO y ex titular de la Oficina Anticorrupción, reclamó respuestas “claras” del jefe de Gabinete ante la Justicia y advirtió que las peleas entre Karina Milei y Santiago Caputo erosionan al oficialismo.
La investigación judicial que atraviesa al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito comenzó a generar ruido dentro del propio universo aliado del Gobierno. Esta vez fue el PRO, a través de la legisladora porteña Laura Alonso, quien salió a reclamar explicaciones públicas y judiciales sobre el patrimonio del funcionario, en un movimiento que dejó expuestas las tensiones que atraviesan al oficialismo libertario.
La ex titular de la Oficina Anticorrupción y actual diputada de la Ciudad de Buenos Aires planteó que la sociedad necesita respuestas “claras” frente a las denuncias que salpican a uno de los hombres más cercanos a Javier Milei. En paralelo, advirtió que las disputas internas dentro de la Casa Rosada están debilitando al Gobierno en un momento donde La Libertad Avanza intenta sostener la narrativa de orden político y estabilidad económica.
El posicionamiento de Alonso no pasó inadvertido dentro del esquema libertario. No solo porque proviene de un sector que mantiene acuerdos legislativos y electorales con el oficialismo, sino también porque puso el foco sobre una figura que Milei convirtió en uno de los principales voceros políticos de su administración.
La legisladora sostuvo que el caso debe resolverse rápidamente para evitar mayores costos políticos y permitir que la gestión continúe “sin sobresaltos”. El mensaje fue leído en Balcarce 50 como una señal de preocupación por el impacto que el escándalo puede tener en la imagen del Gobierno, especialmente en medio de una etapa donde el oficialismo busca consolidar respaldo social tras meses de ajuste y conflictividad.
Al mismo tiempo, Alonso evitó encapsular el problema únicamente en la situación judicial de Adorni. También apuntó contra el clima interno que domina al oficialismo y cuestionó la lógica de enfrentamientos permanentes entre distintos sectores del poder libertario.
La interna que inquieta a los aliados
En sus declaraciones, la dirigente del PRO mencionó directamente las disputas entre el espacio que responde a Karina Milei y el armado político vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo. Según planteó, esa pelea interna termina desviando la atención sobre temas sensibles y genera desgaste en la administración nacional.
La advertencia no es menor. En las últimas semanas crecieron las versiones sobre diferencias estratégicas dentro del círculo íntimo presidencial, con fuertes discusiones por el manejo político, la construcción territorial y el vínculo con los aliados. En ese contexto, la causa que involucra a Adorni aparece como otro elemento de presión sobre una estructura de poder que ya exhibe fisuras.
Dentro del PRO existe preocupación por el impacto que estos conflictos puedan tener en el proyecto político que comparten parcialmente con La Libertad Avanza. Alonso incluso alertó que el kirchnerismo podría capitalizar los errores y “huecos políticos” que deja el oficialismo si no logra ordenar rápidamente sus internas.
La referencia expone un diagnóstico que empieza a repetirse entre dirigentes dialoguistas: la principal amenaza para el Gobierno no estaría hoy en la oposición tradicional sino en las disputas dentro de su propio esquema de poder.
Mientras tanto, la situación judicial de Adorni sigue sumando atención pública y política. El jefe de Gabinete quedó bajo la lupa por inconsistencias vinculadas a su patrimonio y el tema ya comenzó a colarse en el debate parlamentario y mediático.
Una señal política en medio de la fragilidad oficialista
El endurecimiento discursivo del PRO marca también un cambio de clima entre algunos aliados que hasta hace pocos meses evitaban cuestionamientos públicos al entorno presidencial. La exigencia de explicaciones hacia Adorni y las críticas a la interna libertaria muestran que sectores del macrismo empiezan a tomar distancia frente a episodios que consideran riesgosos para la estabilidad política del Gobierno.
En la Casa Rosada intentan bajar el tono del conflicto y evitar que la situación escale, pero el episodio dejó al descubierto una preocupación creciente: que las disputas internas y las sospechas sobre funcionarios terminen erosionando uno de los activos más importantes que Milei busca preservar desde el inicio de su mandato, el discurso anticasta y de transparencia.

