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Sigue el miedo: la familia del adolescente extorsionado denunció nuevas amenazas pese a la detención del sospechoso

El calvario de un adolescente de 16 años en Resistencia sumó un preocupante capítulo. Tras la captura del presunto extorsionador el pasado lunes, los allegados de la víctima volvieron a recibir mensajes intimidatorios desde líneas desconocidas. Este miércoles, el menor declara ante la Fiscalía y entrega su celular.

 

La aparente tranquilidad que trajo la detención de un hombre mayor de edad el pasado lunes duró muy poco para la familia del adolescente de 16 años víctima de una red de hostigamiento y extorsión. En las últimas horas, los allegados del menor radicaron una nueva denuncia pública y judicial al asegurar que las amenazas e intimidaciones no cesaron, sino que continuaron a través de llamadas y mensajes provenientes de números telefónicos desconocidos y distintos a los que ya están en la mira de la Justicia.

​El caso sumó este miércoles una jornada clave para el avance de la causa: el menor se presenta ante la Fiscalía para prestar declaración formal y hacer entrega de su teléfono celular, dispositivo que se considera una prueba fundamental para el esclarecimiento definitivo del hecho.

Un calvario sistemático de cinco meses

​De acuerdo con los datos recabados por la investigación, las maniobras extorsivas no fueron un hecho aislado. Se estima que el acoso se extendió de manera sistemática durante aproximadamente cinco meses, tiempo en el cual el sospechoso ejerció una fuerte presión psicológica sobre el adolescente para obligarlo a realizar constantes transferencias de dinero bajo graves amenazas.

​En total, se calcula que el damnificado fue forzado a transferir una suma cercana a los 300 mil pesos, cuyos comprobantes bancarios ya forman parte del expediente.

El inicio del caso y una detención bajo tensión

​La causa tomó estado público el pasado lunes 25 de mayo, cuando el padre del menor, desesperado por la situación, se acercó a las oficinas policiales para denunciar el hostigamiento que sufría su hijo. En su declaración, reveló un preocupante modus operandi: en una oportunidad, el extorsionador interceptó al joven y le sustrajo el teléfono celular por unos minutos con el único fin de borrar los chats de WhatsApp, el historial de llamadas y los registros de las transferencias para no dejar rastros.

​Sin embargo, el rápido accionar de los agentes de Investigaciones Complejas permitió recuperar material que no había llegado a ser eliminado. Con esos elementos, la Policía desplegó un operativo en la calle Monteagudo al 750, donde se procedió a la conducción del sospechoso y de un familiar que se encontraba en el lugar.

 

El principal investigado fue trasladado y alojado en la Comisaría Octava de Resistencia. Por el momento, el Juzgado de Faltas dispuso el inicio de actuaciones por «Supuesta Infracción al Artículo 60° (perturbaciones y desorden)» del Código de Faltas provincial, aunque no se descarta que la carátula penal sume figuras más graves como extorsión y coacción debido a la aparición de estas nuevas amenazas.

​La aparición de nuevos mensajes intimidatorios encendió las alarmas de los investigadores, quienes ahora buscan determinar si el detenido cuenta con cómplices externos o si las directivas provienen desde su propio lugar de reclusión.

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