La jornada estuvo centrada en analizar la salud cardiovascular de Maradona durante los meses previos a su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. En ese marco, declaró un cardiólogo que atendió al ex entrenador en septiembre de ese año y aseguró que había recomendado estudios más profundos para descartar problemas coronarios, aunque sostuvo que Luque se opuso a realizarlos.
Tras ese testimonio, los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren presentaron un audio enviado por Luque al especialista. En el mensaje, el neurocirujano mencionaba que a Maradona ya le habían realizado controles cardiológicos y señalaba que no consideraba necesario avanzar con un estudio de perfusión miocárdica, utilizado para evaluar el flujo sanguíneo del corazón.
Según la acusación, el contenido del audio evidencia que existían antecedentes cardíacos conocidos y que no se habrían tomado todas las medidas necesarias para controlar la salud del ex capitán de la Selección Argentina.
Además, durante la audiencia también se reprodujo un mensaje de voz de la psiquiatra Agustina Cosachov. Allí, mientras analizaba posibles cambios en la medicación de Maradona, descartaba el uso de determinados estimulantes debido a “la cuestión cardíaca de los antecedentes de él”, en referencia al cuadro clínico del paciente.
Otro de los audios expuestos correspondió al psicólogo Carlos Díaz, quien habló luego de la muerte del ex futbolista. En ese mensaje sostuvo que Maradona “se murió por una cuestión cardíaca de hace 20 años” y aseguró que el fallecimiento no estaba relacionado con los tratamientos psiquiátricos o neurológicos.
Las grabaciones fueron incorporadas por la fiscalía para reforzar la hipótesis de que el equipo médico tenía conocimiento de los problemas cardíacos del ex jugador, algo que contradice parte de la estrategia defensiva de Luque, quien sostiene que Maradona no presentaba riesgos cardíacos graves al momento de su externación domiciliaria.