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Prisión preventiva para la falsa médica acusada de causar una muerte y atender ilegalmente a más de 1.200 pacientes

Lidia Mabel Ojeda continuará tras las rejas. El fiscal Marcelo Soto le atribuye haber ejercido la medicina de forma ilegal durante casi un año con una matrícula robada, acumulando 79 guardias en hospitales públicos y un homicidio con dolo eventual en Quitilipi.

 

La Justicia chaqueña dictó una dura resolución contra Lidia Mabel Ojeda, la mujer acusada de ejercer de forma ilegal la medicina en el sistema público de salud de la provincia. El Equipo Fiscal Nº 3, conducido por el doctor Marcelo Fabián Soto, formalizó la prisión preventiva para la imputada bajo los graves cargos de usurpación de título, práctica ilegal de la medicina y homicidio con dolo eventual.

La investigación penal preparatoria reconstruyó que Ojeda operaba bajo la modalidad de «médica golondrina», cubriendo guardias esporádicas en efectores públicos cuando los directivos locales no lograban completar los cronogramas profesionales. Valiéndose de la matrícula profesional Nº 6822 —perteneciente al médico real Horacio Daniel Vázquez—, la acusada logró realizar al menos 79 guardias médicas y atender a 1.232 pacientes, firmando derivaciones, planillas de ingresos e incluso actas de defunción.

La muerte que destapó la farsa
La imputación por homicidio con dolo eventual encuentra su punto crítico en la madrugada del 21 de diciembre de 2025 en Quitilipi. Según el expediente judicial, Lorenzo Blanco se despertó en su domicilio con un intenso dolor de pecho y el brazo izquierdo acalambrado. Su pareja lo trasladó de urgencia al Hospital «Dr. Emilio Rodríguez», donde fueron asistidos por Ojeda.

De acuerdo con la declaración testimonial de la viuda, la supuesta médica minimizó la gravedad del infarto en curso: «Debe ser por el calor, o algo», le manifestó, tras lo cual diagnosticó falsamente «mialgia y cefalea», prescribió paracetamol y ordenó el alta médica.

Cerca de las 7:00 de la mañana, la situación de Blanco se tornó irreversible. Regresó al hospital en estado de desvanecimiento por los dolores severos. La testigo directo aseguró ante la fiscalía que Ojeda se mostró completamente incompetente ante la emergencia: «No entendía la máquina para hacerle el electrocardiograma» y se limitó a quedarse «parada nomás ahí al lado de Lorenzo» sin iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Minutos después, el paciente falleció en la camilla de la sala de emergencias.

Alertas en los hospitales y fuga
La causa judicial se inició formalmente el 15 de abril de 2026 tras una denuncia radicada por el director de la Región Sanitaria Nº 2, Orlando Di Núbila. Las sospechas se habían encendido previamente entre el personal de enfermería de Presidencia de la Plaza, quienes detectaron conductas erráticas y órdenes de medicación completamente ajenas a la praxis médica habitual. «Las guardias tuvieron que hacerlas las enfermeras», graficó Di Núbila en su declaración.

Al verse descubierta, Ojeda inició una maniobra de fuga. El mismo 15 de abril abordó un colectivo de larga distancia con destino a la provincia de Buenos Aires. Tras librarse las alertas de captura, fue interceptada y detenida por las fuerzas policiales en la localidad bonaerense de San Martín, elemento que el fiscal Soto computó como un riesgo procesal de fuga concreto para denegar su libertad.

Pruebas contundentes y sospechas de más víctimas
Durante el allanamiento a la vivienda de la imputada, los investigadores policiales secuestraron instrumental quirúrgico, agujas hipodérmicas, bisturíes, uniformes, sellos oficiales del Ministerio de Salud Pública del Chaco y documentación hospitalaria variada. En paralelo, un informe de Fiscalización Sanitaria de la vecina provincia de Corrientes confirmó que la mujer carece de cualquier tipo de registro o título habilitante en el ámbito de la salud.

El dictamen fiscal resalta la crudeza y el peligro abstracto al que fueron sometidos los ciudadanos chaqueños, remarcando que Ojeda, aun sabiendo que carecía de la formación y que ponía en riesgo la vida de miles de personas, continuó diagnosticando y tratando heridas.

La Justicia provincial no descarta que el número de víctimas fatales sea significativamente mayor. Actualmente, el Ministerio Público Fiscal sustancia nuevas pericias forenses y estudios anatomopatológicos para determinar la vinculación de la falsa médica con otros fallecimientos sospechosos y lesiones gravísimas —que incluyen amputaciones deficientes— registrados durante los días y horarios en que la acusada prestó servicios de guardia en el interior provincial.

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