Economia 

La nafta se disparó 23% tras el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán

El precio de la nafta en Argentina registró un aumento del 23% en las últimas semanas, impulsado principalmente por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que involucró a Estados Unidos, Israel e Irán y afectó la oferta global de petróleo.

La suba responde al incremento del valor internacional del crudo tras ataques a infraestructuras energéticas en países productores, lo que generó volatilidad en los mercados y presión sobre los combustibles a nivel mundial.

El exsecretario de Energía, Emilio Apud, explicó que la evolución de los precios dependerá tanto de la situación geopolítica como de la capacidad de recuperación de la producción afectada. Según indicó, algunas instalaciones dañadas podrían tardar hasta dos años en normalizarse.

En el plano local, existen factores que moderan parcialmente el impacto. Argentina, al ser productor de petróleo, maneja un precio interno desacoplado del valor internacional del Brent, con retenciones y costos logísticos que reducen el valor de la materia prima para las refinerías.

Sin embargo, estos mecanismos no logran frenar completamente el traslado de la suba al surtidor. De hecho, el especialista señaló que el incremento aplicado incluso podría haber sido mayor en función del alza global del crudo.

Además, acuerdos entre las petroleras permitieron dosificar los aumentos en el tiempo, evitando trasladar de inmediato todo el impacto internacional, aunque esto podría implicar ajustes futuros si los precios globales se estabilizan.

El Gobierno, por su parte, cuenta con herramientas limitadas para intervenir. Entre ellas, puede postergar actualizaciones impositivas o fomentar el uso de biocombustibles para reducir costos.

En este contexto, la crisis internacional también abre oportunidades a mediano plazo. La necesidad de diversificar proveedores energéticos podría beneficiar a Argentina, especialmente con el desarrollo de recursos como Vaca Muerta y la expansión de exportaciones de petróleo y gas.

A pesar de la volatilidad global, la producción local permite amortiguar parcialmente los efectos, a diferencia de países que dependen completamente de la importación de combustibles.

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