El argentino aislado por hantavirus en un crucero habló desde Ámsterdam
Carlos Ferello, el único argentino que viajaba a bordo del crucero MV Hondius, permanece aislado en un hotel de Ámsterdam tras el brote de hantavirus que provocó la muerte de tres personas durante la expedición marítima. El hombre deberá cumplir una cuarentena obligatoria de al menos 42 días por disposición sanitaria de los Países Bajos y relató cómo atraviesa el encierro lejos de su familia y sin poder salir de la habitación.
El ingeniero jubilado, oriundo de Carmen de Areco, había embarcado el pasado 1 de abril en Ushuaia con el objetivo de realizar una travesía vinculada a su pasión por la navegación. El crucero, que transportaba a menos de 100 pasajeros, tenía previsto recorrer distintas islas del Atlántico Sur antes de finalizar el viaje en Cabo Verde.
Según explicó Ferello, entre los pasajeros se encontraba una pareja de ciudadanos holandeses que había visitado previamente Argentina y Uruguay. El hombre comenzó a manifestar síntomas similares a los de una gripe, con fiebre y complicaciones gastrointestinales, aunque en un primer momento nadie sospechó de un cuadro de hantavirus.
El pasajero murió durante la travesía y posteriormente también fallecieron su esposa y otro viajero que había desembarcado en Cabo Verde. A partir de esos casos, las autoridades sanitarias declararon la emergencia y ordenaron medidas especiales para todos los ocupantes del barco.
Durante varios días, el crucero no pudo atracar en distintos puertos debido al temor por posibles contagios. Finalmente, España autorizó el ingreso de la embarcación a Tenerife y desde allí comenzó el operativo de evacuación de los pasajeros.
Ferello contó que la Cancillería argentina y el consulado intervinieron para gestionar su traslado a Países Bajos, donde actualmente cumple el aislamiento obligatorio en soledad. “Te dejan la comida afuera de la habitación”, relató sobre la rutina diaria que enfrenta desde hace varios días.
El argentino explicó además que no pudo llevar sus pertenencias personales durante el traslado y que solo cuenta con su teléfono celular para mantenerse comunicado. “Nunca en mi vida estuve así”, expresó al describir el impacto emocional del aislamiento prolongado.
Los especialistas indicaron que el período de cuarentena establecido responde al tiempo estimado de incubación del hantavirus, una enfermedad viral que puede transmitirse a través de roedores y que, en algunos casos, provoca cuadros graves.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias continúan monitoreando la situación de todos los pasajeros que participaron de la expedición para evitar nuevos contagios y determinar cómo se originó el brote dentro del barco.

