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Crisis en Bolivia: Argentina enviará un avión Hércules en medio de la ola de protestas

 

El gobierno de Javier Milei anunció que enviará un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea con alimentos y otros suministros a Bolivia, en medio del bloqueo a rutas y accesos que sufre la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira. La crisis en el país vecino se desató con protestas, bloqueos y choques violentos en La Paz entre manifestantes y la policía a raíz de la crisis económica y la falta de combustible.

 

La decisión fue confirmada por el canciller, Pablo Quirno, en redes sociales. “A solicitud del gobierno boliviano, y en virtud de la situación que derivó en el desabastecimiento de alimentos y bienes esenciales en varias ciudades del vecino país, el gobierno de la Argentina decidió prestar su colaboración enviando un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea para la realización de puentes aéreos para el transporte de alimentos”, indicó este viernes el funcionario.

 

Y continuó: “Esta contribución, de carácter humanitario y temporal, coordinada por la Cancillería y en colaboración con el Ministerio de Defensa, se inscribe en el auspicioso momento que atraviesa la relación bilateral desde la asunción del presidente Rodrigo Paz Pereira, confiando en que, con el compromiso de todos los actores políticos y sociales involucrados, la situación se resuelva prontamente”.

Según aclaró luego, los alimentos son del gobierno boliviano, quien se hace cargo de los gastos del operativo. En respuesta, Paz Pereira agradeció el gesto. “Queremos agradecer al gobierno de nuestro país amigo de la Argentina, que ha provisto dos aviones Hércules para que se refuerce el puente aéreo y que no falten alimentos en esta ciudad”, dijo a la prensa el viernes José Luis Gálvez, vocero de la oficina presidencial.

En tanto, Milei aseguró que apoyará al Bolivia “frente a quienes buscan desestabilizar y obstaculizar el camino de la libertad y el progreso”.

 

El operativo se desplegará desde el domingo para sortear los bloqueos y llevar carnes y vegetales a La Paz.

 

En paralelo, la Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú emitieron una declaración conjunta sobre “la situación humanitaria” en Bolivia y rechazaron “toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático y alterar la institucionalidad” en el país andino, al tiempo que exhortaron “a los actores políticos y sociales a privilegiar el diálogo y la paz social”.

Protestas y caos

Apenas seis meses después de asumir el presidente Rodrigo Paz está asediado por protestas y bloqueos que mantienen cercada a la capital política de Bolivia.

 

Dos semanas de cortes liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), los sindicatos campesinos y los mineros dejaron a La Paz con mercados desabastecidos y hospitales sin reservas de oxígeno. Tres personas fallecieron por falta de auxilio médico, según el gobierno.

 

Sobre el final de la semana las protestas se tornaron violentas y varios sectores comenzaron a pedir la renuncia del mandatario, que no tiene mayoría en el Poder Legislativo ni un partido fuerte que lo respalde.

“Los que están buscando destrozar la democracia irán a la cárcel”, advirtió Paz el viernes mientras los cortes de rutas se extendían a casi todo el país.

 

La COB comenzó a protestar exigiendo aumentos de sueldos y los campesinos, abastecimiento de gasolina. Los mineros, que se enfrentaron con la policía, negocian por separado sus demandas de acceso a más áreas de explotación al igual que los maestros públicos, que reclaman mejoras salariales.

 

“Las demandas reivindicativas han sido atendidas en gran medida conforme a la realidad, pero hay fuerzas oscuras que buscan desestabilizar la democracia”, dijo el vocero presidencial en alusión al expresidente Evo Morales (2006-2019).

En sus discursos, el mandatario boliviano repite que heredó un “Estado quebrado”, pero sus adversarios le reprochan su lenta respuesta ante la peor crisis de los últimos 40 años y una inflación que el año pasado bordeó el 20%.

El gobierno no apeló a la fuerza pública para despejar las carreteras y privilegió el diálogo y la negociación, sin resultados hasta ahora. Según organizaciones empresariales, las protestas y paralizaciones provocan pérdidas por más de US$50 millones diarios y hay unos 5000 vehículos varados en las rutas.

¿Está Evo Morales detrás de las protestas?

Desde 2024 Morales resiste en su feudo cocalero del Chapare, en el centro de Bolivia, una orden de detención por no presentarse ante la Justicia para responder por el presunto abuso de una menor en 2016. El pasado lunes sumó otro pedido de arresto por la misma causa.

El Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernó durante las últimas dos décadas primero con Morales y luego con Luis Arce (2020-2025), salió derrotado en los comicios del año pasado tras una cruenta disputa entre ambos exmandatarios.

“El gobierno y la derecha dicen que soy un cadáver político y que no tengo capacidad de movilizar a nadie, pero me siguen culpando. Mientras no se atiendan las demandas estructurales como combustible, comida e inflación no se frenará la sublevación”, advirtió Morales en la red social X.

A pesar de sus declaraciones, los analistas creen que ya no tiene poder de convocatoria y que está azuzando las protestas para evadir la Justicia.

Paz Pereira, sin respaldo partidario

Tras el fin del ciclo del MAS el sistema político boliviano quedó fragmentado y sin una fuerza dominante. Paz Pereira ganó los comicios de forma sorpresiva y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), con el que llegó al poder, se dividió en el Legislativo. A su vez, el mandatario mantiene una abierta pugna con su vicepresidente, el expolicía Edman Lara.

El presidente arrancó con fuerza su mandato y se abrió al mundo para romper el aislamiento internacional del MAS. Así logró promesas de inversiones y créditos, pero no todos se materializaron.

Como primera medida puso fin al subsidio a los combustibles, lo que hizo subir el precio de la gasolina y del diésel, pero sin que se produjeran protestas en una población cansada de la escasez anterior. Pero el gobierno importó gasolina de baja calidad que desató protestas de los transportistas por daños a sus vehículos que forzaron la renuncia del ministro de Hidrocarburos.

El presidente de la petrolera estatal, Sebastián Daroca, dijo que el país “vive al día” con el combustible. Los opositores cuestionan que el mandatario no haya recortado el gasto público ni haya definido la suerte de empresas estatales deficitarias.

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