Villarruel profundiza su distancia con Milei y lanza una fuerte proclama proteccionista: ‘Sin industria nacional no hay políticas de Gobierno’
En un duro descargo tras el fallo de la Corte de EE.UU. sobre aranceles, la Vicepresidenta cuestionó la apertura de importaciones y marcó un perfil nacionalista frente al globalismo de la Casa Rosada. La interna se agrava por la crisis en el sector automotriz y de neumáticos.
En lo que representa el desafío más directo a la hoja de ruta económica del presidente Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel utilizó sus redes sociales para sentar una postura diametralmente opuesta a la apertura comercial del Gobierno. El detonante fue el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló los aranceles impuestos por Donald Trump, un hecho que Villarruel utilizó para advertir sobre los riesgos de la desindustrialización en Argentina.
Una defensa del «Nacionalismo» frente al «Globalismo»
»Sin empleo y sin producción nacional no hay políticas reales de Gobierno», sentenció la titular del Senado en una extensa publicación en X (antes Twitter). Villarruel vinculó la decisión judicial estadounidense con la realidad local, asegurando que la falta de una base industrial sólida empuja al país a una dependencia estratégica de potencias extranjeras.
»Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista. Para Trump primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina», disparó la Vicepresidenta, marcando una frontera ideológica con el pragmatismo comercial que intenta imprimir la actual gestión.
El mensaje de Villarruel llega en el momento de mayor sensibilidad para el sector manufacturero. Esta semana, la noticia del cierre definitivo de la fabricante de neumáticos FATE, que dejará a 920 trabajadores en la calle, sacudió el tablero político. A esto se sumó el anuncio de la automotriz Stellantis, que paralizará su producción hasta marzo debido a la caída de ventas y la competencia de productos importados.
Desde el entorno de la Vicepresidenta dejan trascender que existe una preocupación genuina por el avance de las importaciones chinas, sector que hoy golpea con mayor fuerza a las PyMEs y grandes terminales del país.
Una agenda paralela que inquieta a la Casa Rosada
La «guerra fría» entre Villarruel y el núcleo duro de Milei (encabezado por Karina Milei y Santiago Caputo) ya no se oculta. Mientras el Presidente concentra su actividad en la agenda internacional —acumulando 14 viajes a Estados Unidos y visitando solo 11 provincias en dos años—, Villarruel ha construido una agenda federal propia.
La semana pasada se mostró en La Rioja junto al gobernador Ricardo Quintela, uno de los críticos más feroces del modelo libertario. La Vicepresidenta también lanzó dardos contra la ministra Patricia Bullrich, sugiriendo una «doble vara» al investigar amenazas en redes sociales, tras denunciar que las agresiones hacia su persona no son tratadas con la misma urgencia que las dirigidas al Presidente.
El quiebre en el Senado
La tensión se trasladó al recinto el pasado miércoles. Villarruel intentó frenar el traspaso de la Justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, buscando que el convenio fuera tratado de forma independiente durante las sesiones ordinarias. Sin embargo, la presión de la Casa Rosada y de los senadores alineados con Bullrich terminó por imponer la postura oficialista, dejando a la Vicepresidenta en una posición de aislamiento parlamentario dentro de su propio espacio.
Este nuevo capítulo de la interna gubernamental deja en evidencia que la fórmula que llegó al poder hace dos años hoy navega aguas divididas: un Presidente enfocado en la desregulación global y una Vicepresidenta que busca erigirse como la referente de un nacionalismo conservador y proteccionista.

