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Tensión global: el petróleo se dispara por el conflicto

Petróleo a US$115: la escalada en Medio Oriente sacude mercados y reaviva el temor inflacionario

La intensificación del conflicto en Medio Oriente volvió a impactar de lleno en los mercados internacionales, con una fuerte suba del petróleo que superó los 115 dólares por barril y encendió nuevas alarmas sobre la inflación global.

El crudo Brent, referencia en Europa, llegó a trepar hasta los US$114,72, mientras que el WTI también registró subas, en un contexto marcado por ataques a infraestructuras energéticas clave en la región del Golfo. La escalada bélica generó preocupación por posibles interrupciones en el suministro global.

Uno de los focos de tensión se ubica en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas que se comercializa en el mundo. La amenaza sobre este corredor elevó el riesgo geopolítico y agregó presión adicional a los precios de la energía.

El impacto no tardó en reflejarse en los mercados financieros. Las principales bolsas registraron caídas generalizadas: en Europa, plazas como Frankfurt y Londres retrocedieron cerca de 2%, mientras que en Asia, Tokio cayó más de 3%. Wall Street también mostró signos de debilidad en las últimas ruedas.

En paralelo, el gas europeo experimentó subas de hasta el 35%, impulsado por el temor a una disrupción prolongada del suministro, especialmente tras los ataques a instalaciones en Qatar, Arabia Saudita y Kuwait.

El nuevo escenario modificó rápidamente las expectativas de los inversores. La atención, que semanas atrás estaba centrada en posibles recortes de tasas, volvió a enfocarse en el riesgo inflacionario. El encarecimiento de la energía amenaza con trasladarse a los costos de producción, el transporte y los precios al consumidor.

Desde el sector financiero advierten que un conflicto prolongado podría consolidar un escenario de “inflación más alta por más tiempo”, limitando el margen de acción de los bancos centrales. En esa línea, el titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, reconoció que el impacto del alza energética aún es incierto: “Estamos justo al principio de esto… simplemente no sabes lo grande que será ni cuánto durará”.

Otros organismos monetarios también siguen de cerca la evolución del conflicto. El aumento del precio del combustible ya comienza a reflejarse en decisiones más cautelosas respecto a las tasas de interés, en un contexto donde la desinflación aún no está consolidada.

Para Argentina, el escenario presenta un doble efecto. Por un lado, un petróleo más caro mejora los ingresos potenciales del sector energético. Por otro, un contexto global con mayor inflación, tasas altas y aversión al riesgo complica el acceso al financiamiento y aumenta la volatilidad.

Así, la guerra deja de ser un fenómeno exclusivamente geopolítico para convertirse en una amenaza concreta para la estabilidad económica mundial, con impacto directo en precios, inversiones y políticas monetarias.

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