Sube la nafta y cae el salario por la guerra en Medio Oriente
El impacto del conflicto en Medio Oriente volvió a golpear la economía argentina: el precio de los combustibles registró un fuerte aumento en marzo, mientras que los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.
Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, el litro de nafta subió un 21% en términos reales, lo que llevó los valores a niveles similares a los de 2021. En la actualidad, el precio de la nafta súper ronda los $2.000 a valores constantes, reflejando el impacto de la suba internacional del petróleo tras la escalada bélica.
El dato más preocupante surge al analizar el ingreso de los trabajadores: el poder de compra medido en litros de combustible registró una caída del 17% en un mes, en un contexto de salarios prácticamente estancados. Si se amplía la comparación, el deterioro alcanza un 27% interanual y llega hasta un 48% desde noviembre de 2023, marcando una fuerte pérdida de capacidad adquisitiva.
El incremento en los combustibles responde en gran medida a factores externos, principalmente la suba del precio del crudo, aunque también inciden variables locales como el tipo de cambio, los costos de refinación y la carga impositiva.
En ese sentido, el informe señala que el impuesto a los combustibles sigue retrasado respecto de años anteriores. Actualmente se ubica en torno a los $367 por litro, todavía por debajo de los niveles reales de 2018. Sin embargo, una eventual reducción para amortiguar los aumentos sería limitada, ya que este tributo representa más del 3% de la recaudación nacional.
En paralelo, YPF anunció un congelamiento de precios por 45 días, en un intento por estabilizar el mercado. Su titular, Horacio Marín, explicó que la medida funcionará como un mecanismo regulador ante la volatilidad internacional, aunque anticipó que el precio del petróleo podría mantenerse en niveles elevados incluso después del conflicto.
El escenario plantea un desafío para la economía local, donde la suba de los combustibles continúa presionando sobre los precios y profundizando la pérdida de ingresos reales.

