Regreso extremo: astronautas vuelven a la Tierra “en una bola de fuego”
La misión Artemis II se prepara para uno de sus momentos más críticos: el regreso a la Tierra. Tras completar su histórico viaje, la cápsula Orión reingresará a la atmósfera a una velocidad superior a los 40.000 km/h, en una maniobra que exige máxima precisión.
Antes del descenso, el módulo de tripulación se separará del módulo de servicio, permitiendo que el escudo térmico absorba temperaturas cercanas a los 2.700°C. Durante este proceso, la nave atravesará un breve pero intenso apagón de comunicaciones debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula.
El ángulo de entrada será clave: una mínima variación podría hacer que la nave rebote fuera de la atmósfera o sufra daños. Por eso, los ingenieros ajustan cada detalle para garantizar una desaceleración controlada.
A medida que disminuya la velocidad, se desplegarán paracaídas que permitirán un amerizaje seguro en el Océano Pacífico, frente a la costa de California. Equipos de rescate estarán listos para asistir a la tripulación y trasladarla a tierra firme.
Este regreso marcará un hito, convirtiéndose en la reentrada más veloz realizada por humanos en más de medio siglo, y cerrando una de las misiones más ambiciosas de la exploración espacial moderna.


