Reforma laboral enfrenta a Milei con gobernadores y define apoyos en el Congreso
El oficialismo de Javier Milei busca aprobar la reforma laboral en febrero, un proyecto que funcionará como termómetro de la relación del Gobierno con los gobernadores. Tras dos años de confrontación abierta, el vínculo con las provincias entró en una etapa más pragmática, marcada por la negociación condicionada a recursos, transferencias y acuerdos políticos puntuales.
Gobernadores aliados, como Alfredo Cornejo, Marcelo Orrego y Raúl Jalil, apoyan la reforma pero exigen mayor previsibilidad y fondos para infraestructura. Otros, agrupados en Provincias Unidas, muestran una postura dialoguista, buscando debatir cambios punto por punto. Por su parte, mandatarios de fuerte perfil opositor —Axel Kicillof, Sergio Ziliotto y Gildo Insfrán— cuestionan el impacto federal del proyecto y denuncian que la reforma profundiza el desfinanciamiento provincial.
El ajuste fiscal, la caída en transferencias y la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) juegan un papel central para sostener apoyos selectivos. La aprobación de la reforma laboral será así un primer test para la Casa Rosada, mientras el Gobierno busca consolidar acuerdos en un Congreso dividido y las provincias protegen su poder territorial.

