Reforma laboral: cómo impacta en las pymes
El proyecto introduce cambios clave para reducir la litigiosidad y dar previsibilidad a las pequeñas empresas. Si bien se lograron avances en topes a honorarios, multas y planes de pago, referentes del sector advierten que aún falta una reducción estructural de las cargas sociales.
La reforma laboral dio un paso decisivo en la Cámara de Senadores con una media sanción que promete cambiar las reglas del juego para las pequeñas y medianas empresas (pymes). El texto aprobado se centra en desarmar los incentivos a la litigiosidad y modernizar normativas que, en muchos casos, databan de mediados del siglo pasado.
Menos costos judiciales y fin de multas obsoletas Uno de los pilares de la reforma es el límite a los costos derivados de juicios laborales. El proyecto establece un tope del 25% a los honorarios de abogados y modifica el esquema de los peritos médicos, quienes dejarán de cobrar un porcentaje del juicio para percibir un monto fijo por su tarea profesional. Además, se elimina la multa por entrega tardía del certificado de trabajo, una sanción que solía ser de cumplimiento casi imposible para las pymes en el plazo de 48 horas.
Otro punto vital es la previsibilidad en las sentencias: las actualizaciones se regirán por el IPC más un 3% anual, y las pymes contarán con el beneficio de pagar juicios en hasta 12 cuotas, duplicando el plazo otorgado a las grandes empresas.
Modernización y beneficios sociales La reforma deroga estatutos considerados «obsoletos», como la Ley del Viajante de 1958 y la normativa de teletrabajo de la pandemia, simplificando el marco legal. Asimismo, se consolida la posibilidad de otorgar beneficios como comedor, viáticos, celular o guardería sin que estos generen cargas sociales, considerándolos beneficios no remunerativos.
En cuanto a la organización interna, desaparece la obligación de pagar jornada completa cuando se trabaja más de 2/3 del horario y se legaliza el fraccionamiento de vacaciones, permitiendo una mayor flexibilidad entre empleador y empleado.
Lo que quedó afuera: el reclamo de las pymes A pesar de los avances, desde los movimientos pyme, representados por voces como la contadora Elisabet Piacentini, señalan que la reforma es un «paso adelante» pero no la solución integral. El sector lamenta que no se lograra una reducción significativa de las cargas sociales (que solo bajaron un 3%) ni la inclusión de sectores como el comercio y los servicios en los incentivos de inversión.
«Es un avance en previsibilidad jurídica», explicó Piacentini, aunque subrayó que el costo de emplear sigue siendo un obstáculo para el crecimiento del sector que genera el 70% del empleo privado en el país.

