Lunes Santo: ¿Por qué se lo conoce como el «Lunes de Autoridad» y qué marca la liturgia de hoy?
Es el segundo día de la Semana Santa y conmemora dos episodios centrales: la unción en Betania y la expulsión de los mercaderes del Templo. La Iglesia invita a reflexionar sobre la firmeza de Jesús en defensa de lo sagrado frente a la «mercantilización» de la fe.
En el camino hacia el Triduo Pascual, la liturgia de este Lunes Santo propone detenerse en la figura de un Jesús decidido y coherente. Conocido como el «Lunes de Autoridad», esta jornada concentra la reflexión sobre el poder moral y pastoral de Cristo en sus días previos a la Pasión.
La controversia con Judas y el perfume costoso El Evangelio evoca el episodio en el que María, hermana de Lázaro, unge los pies de Jesús con un perfume de gran valor. Ante la crítica de Judas Iscariote, quien calificó el gesto de «despilfarro», Jesús subraya la singularidad del momento: «A los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis». Esta frase es interpretada como un anuncio de su muerte próxima y una reivindicación de su autoridad sobre el tiempo y la vida.
Purificación del Templo: «Cueva de ladrones» Sin embargo, el nombre de este día remite principalmente al momento en que Jesús regresa al Templo de Jerusalén. Al encontrarse con negocios y puestos que distorsionaban la sacralidad del lugar, reacciona con dureza expulsando a los mercaderes.
«Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones», sentenció. Con este gesto, Jesús restaura el sentido religioso del espacio y marca su autoridad frente a los usos profanos de la religión. Este acto anticipa las controversias del Martes Santo y la traición definitiva que se consumará el miércoles.

