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Lumilagro deja de producir sus termos de vidrio y comenzará a importar desde China

Ante la caída en las ventas y la poca protección del Estado ante el contrabando, la empresa con más de 80 años de presencia en el país tomó la drástica decisión de modificar su esquema productivo.

En un nuevo golpe a la producción argentina, Lumilagro decidió dejar de fabricar sus famosos termos de vidrio en su fábrica de Tortuguitas. La firma con más de 80 años de funcionamiento en el país tomó la drástica medida tras una caída del 50% en las ventas. El cambio en el esquema productivo trajo aparejado una reducción significativa de su estructura laboral, de una plantilla de 220 empleados en 2022, hoy solo quedan 50 directos. En otras palabras,170 trabajadores fueron desvinculados.

La marca creada por cuatro familias está actualmente conducida por la cuarta generación de los Nadler y los Suranyi. El fundador fue Eugenio Suranyi, tío bisabuelo de Martín Nadler, que en la actualidad es el director ejecutivo y dueño de Lumilagro. “Se consumen 4 millones de termos anuales en Argentina y solo de Paraguay ingresaron 4 millones, más lo que ingresa por el norte. Son termos tóxicos y truchos. Cuando están en contacto con agua caliente, desprenden metales cancerígenos”, expresó Martín Nadler.

En esa línea, aseguró que le preocupa el bienestar de sus trabajadores y criticó al Gobierno por la falta de protección al sector productivo. “El Estado no dedica ni el mínimo esfuerzo para protegernos del contrabando, si bien sabemos que es una política de Estado para bajar el precio de las cosas sea como sea”, sentenció.

En cuanto a las ventas de la empresa, Nadler detalló que están «50 y 50 entre acero y vidrio, cuando el vidrio siempre fue tres veces más que el acero». «Nos golpeó mucho el contrabando. La caída de ventas es del 50%, pese a que cuando hay recesión aumenta la venta de termos porque el mate es de primera necesidad, no importa la situación económica”, expresó. “Por todo esto, en nuestra planta de Tortuguitas ya no fabricamos termos de vidrio y bajamos a la mitad la fabricación de termos de acero que hacemos desde hace 20 años”, agregó Nadler.

Reinvención para sobrevivir
Para seguir trabajando con apenas un cuarto de su personal original, Lumilagro apuesta a un nicho que las importaciones masivas no pueden cubrir con rapidez: la serigrafía y personalización. Por eso, la planta ahora se dedica a decorar termos y botellas con escudos de clubes de fútbol.

Además, en las últimas semanas, cerraron un acuerdo con marcas para estampar sus personajes, buscando captar al público infantil y adolescente que hoy elige botellas térmicas sobre el termo tradicional.

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