LEY DE GLACIARES: El Congreso aprobó la reforma con un fuerte guiño a la minería
En una sesión maratónica que duró diez horas, la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la reforma de la Ley de Glaciares. Con 137 votos a favor —aportados por el oficialismo, el PRO, la UCR y bloques provinciales—, el Gobierno nacional logró destrabar una normativa que genera fuertes controversias por su impacto ambiental y económico.
El corazón de la reforma radica en la flexibilización de los criterios de protección. A partir de ahora, solo se preservarán de forma estricta aquellas formaciones que demuestren un «aporte hídrico relevante y verificable» a una cuenca. Este cambio técnico abre la puerta a la actividad minera en zonas que antes estaban blindadas.
El peso de los gobernadores
La reforma fue impulsada por la Mesa del Litio y del Cobre, integrada por gobernadores de provincias mineras que buscan facilitar inversiones internacionales en áreas de periglaciar. Además, la nueva ley otorga a las provincias un rol central en la elaboración del inventario de glaciares, lo que les da mayor autonomía para definir qué zonas se protegen y cuáles se explotan.
Un escenario de conflicto judicial
La oposición, encabezada por Unión por la Patria, rechazó la medida calificándola de «entreguista» e inconstitucional. Legisladores y organizaciones ambientales ya advirtieron que la ley enfrentará un duro camino en la Justicia, planteando que se pone en riesgo la seguridad hídrica de futuras generaciones en favor de beneficios económicos inmediatos.

