La NASA descubrió un exoplaneta a 146 años luz que podría ser habitable
Se trata de HD 137010 b, un mundo que, según los científicos, se encuentra dentro de los márgenes de la denominada zona habitable de su estrella.
La NASA anunció el descubrimiento de un exoplaneta rocoso ubicado a 146 años luz de la Tierra que presenta características que lo vuelven potencialmente habitable.
De acuerdo con la información difundida por la agencia espacial estadounidense, el planeta podría contar con agua líquida en su superficie y una atmósfera compatible con la vida, aunque cualquier forma de vida debería estar adaptada a condiciones climáticas extremadamente frías.
HD 137010 b orbita una estrella similar al Sol, aunque más fría y menos luminosa. “Aunque es de un tipo estelar comparable al nuestro, la estrella HD 137010 es más fría y más tenue”, explicó la NASA. Esta particularidad implicaría que la temperatura superficial del planeta no superaría los –68 °C, lo que representa un desafío para la habitabilidad tal como se la conoce en la Tierra.
El descubrimiento fue posible gracias a los datos recolectados por el telescopio espacial Kepler, durante su segunda misión. Los científicos detectaron un único “tránsito”, es decir, el momento en el que el planeta pasó frente a su estrella y proyectó una sombra observable. Ese registro fue suficiente para estimar su período orbital, que sería de aproximadamente 10 horas, en comparación con las 13 horas que tarda la Tierra en completar un movimiento similar en relación al Sol.
Si bien los cálculos iniciales sugieren que se trata de un planeta muy frío, los investigadores no descartan que HD 137010 b pueda ser un mundo templado o incluso cubierto parcialmente por agua, dependiendo de la composición de su atmósfera.
Según detalló la NASA, existe un 40% de probabilidades de que el exoplaneta se encuentre dentro de la zona habitable conservadora de su estrella y un 51% de chances de que esté ubicado en una zona habitable más amplia u optimista, donde podrían darse condiciones favorables para la vida.
Para confirmar estas hipótesis, los científicos planean realizar observaciones de seguimiento, aunque reconocen que el proceso será complejo. “La distancia orbital del planeta, tan similar a la de la Tierra, hace que estos tránsitos ocurran con mucha menos frecuencia que en planetas con órbitas más cercanas a sus estrellas”, explicó la agencia.
El hallazgo representa un nuevo avance en la búsqueda de planetas similares a la Tierra y refuerza el interés científico por identificar mundos que, en algún punto del universo, puedan albergar vida.

