La interna y los resultados precipitaron la salida de Gallardo
El segundo ciclo de Marcelo Gallardo en River Plate terminó en medio de una crisis deportiva e institucional. Aunque su despedida estuvo acompañada por una ovación del público, los días previos estuvieron marcados por derrotas, cuestionamientos internos y un vestuario dividido.
El inicio de la nueva temporada arrastró las secuelas de un 2025 irregular. La caída en el rendimiento se profundizó con una racha adversa que incluyó nueve derrotas en 13 partidos, a lo que se sumó la eliminación por penales ante Independiente Rivadavia en Copa Argentina.
El quiebre se produjo tras la goleada sufrida ante Tigre en el Monumental. El 1-4 generó los primeros cortocircuitos fuertes dentro del plantel. Algunos futbolistas atribuyeron la derrota a un mal planteo táctico, lo que abrió diferencias con el cuerpo técnico y evidenció un vestuario dividido entre quienes respaldaban al entrenador y quienes comenzaban a marcar distancia.
Días después, la derrota frente a Argentinos Juniors profundizó la tensión. Cambios tempranos y decisiones que dejaron expuestos a algunos jugadores alimentaron el malestar. Futbolistas como Kevin Castaño y Marcos Acuña dejaron de tener continuidad, en un contexto donde la relación interna ya mostraba señales de desgaste.
El triunfo ajustado ante Ciudad Bolívar por Copa Argentina no logró revertir la tendencia. La caída posterior frente a Vélez Sarsfield volvió a evidenciar problemas de funcionamiento y dejó la sensación de que el ciclo estaba agotado. Según trascendió, Gallardo entendió que había perdido llegada a parte del grupo y que el equipo no respondía dentro del campo.
Tras 24 horas de reflexión, presentó su renuncia. En su último partido, apostó por juveniles y jugadores surgidos del club, una señal interpretada como mensaje final de su gestión. La decisión buscó también descomprimir un clima interno tenso y facilitar la transición hacia una nueva conducción.
Ahora, la dirigencia encabezada por Stéfano Di Carlo trabaja en la llegada de un sucesor —con el nombre de Eduardo Coudet como principal candidato— con el desafío de recomponer la armonía en un plantel golpeado por los resultados y la fractura interna.

