La industria del vino en alerta: baja el consumo, las exportaciones y hay exceso de stock
La industria vitivinícola argentina atraviesa un escenario de creciente preocupación marcado por la caída del consumo interno, la baja de las exportaciones y un fuerte exceso de stock en las bodegas. La situación quedó en evidencia tras la decisión de la histórica bodega Bianchi de reestructurar sus pagos, sumándose al caso de Norton, que en octubre se presentó en concurso preventivo de acreedores.
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y noviembre las ventas de vino en el mercado interno cayeron un 3,7%, mientras que las exportaciones registraron una baja del 6,8% a lo largo de 2025. Este escenario refleja una tendencia global de menor consumo, agravada en la Argentina por la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.
Mario González, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), explicó que el retroceso se siente con más fuerza entre los menores de 40 años, influido por cambios en los hábitos de consumo, rutinas sin alcohol y restricciones para conducir. A esto se suma la situación económica, que llevó a muchos consumidores a relegar el vino frente a otros gastos prioritarios.
Desde el sector sindical, Daniel Romero, secretario de prensa de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), relativizó el impacto de los casos de Bianchi y Norton y sostuvo que se trata de situaciones empresariales puntuales. No obstante, advirtió sobre la pérdida del poder de compra de los salarios del sector, que en 2025 tuvieron aumentos del 12%, por debajo de la inflación, en la antesala de una nueva negociación paritaria.
En paralelo, bodegueros de distintas regiones coincidieron en que el sobrestock es generalizado y genera incertidumbre sobre el futuro de la actividad. Incluso crece el temor de que la Argentina avance en la reducción de viñedos, como ya ocurre en Francia, ante la falta de rentabilidad.
“Hay una retracción del consumo y un exceso de stock en todas las bodegas. El desafío es entender al nuevo consumidor y repensar el negocio”, señaló Agustín Arrieta, de la bodega cordobesa Terra Camiare.

