La CGT impulsa un índice propio y endurece su postura en la reforma laboral
La Confederación General del Trabajo (CGT) avanza en la elaboración de un índice propio de inflación con el objetivo de cuestionar la credibilidad de los datos oficiales y reforzar su estrategia frente al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno. La iniciativa tomó fuerza tras la salida de Marco Lavagna del INDEC y se inscribe en un contexto de creciente tensión entre la central obrera y el Poder Ejecutivo.
El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, sostuvo que la central trabaja en un indicador “serio y respaldado” para reflejar el impacto real de los precios en el consumo cotidiano. Según explicó, muchos trabajadores vieron deteriorarse su poder adquisitivo pese a los números oficiales, lo que motivó el planteo de cuestionamientos al INDEC y a la confianza pública en sus mediciones.
En paralelo, la CGT ratificó su rechazo a la reforma laboral que se debate en el Congreso. Desde la conducción sindical advierten que el proyecto no implica una modernización del sistema, sino un retroceso en derechos adquiridos, y aseguran que no permitirán avances que afecten a los trabajadores.
La central obrera también intensificó contactos políticos con gobernadores y referentes provinciales, aunque reconoció dificultades para concretar reuniones clave. Al mismo tiempo, puso en duda que el oficialismo cuente con los votos necesarios para aprobar la iniciativa y recordó antecedentes recientes en los que el respaldo legislativo no se materializó.
De cara a los próximos días, la CGT anticipó definiciones y eventuales medidas. Jerónimo advirtió que la organización no permanecerá pasiva ante un avance parlamentario y remarcó que, pese a diferencias internas, la conducción mantendrá una posición común frente al proyecto del Gobierno.

