La Anónima en jaque: la crisis del consumo dispara la morosidad y golpea las ganancias de la cadena
El balance de la compañía revela un deterioro alarmante en la capacidad de pago de sus clientes, con créditos incobrables que se multiplicaron por siete en un año. Pese al impulso de las exportaciones cárnicas, el resultado operativo se desplomó un 46%.
La cadena de supermercados La Anónima, un termómetro clave del consumo en el interior del país, atraviesa un escenario crítico que combina una retracción en las ventas con un crecimiento exponencial de la morosidad. Según el balance más reciente de la firma, la crisis económica ha impactado de lleno en el segmento financiero de sus clientes, elevando las pérdidas por créditos incobrables a la cifra de $19.255 millones, un salto abismal frente a los $2.830 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.
Este deterioro en los indicadores financieros se da en un contexto de caída del consumo masivo que afecta principalmente a las grandes superficies. El segmento de supermercados, que representa el 87,39% de los ingresos totales de la firma, registró una baja del 4,22% en sus ventas. Lo llamativo del dato es que la caída se produjo incluso a pesar de la expansión física de la cadena, que recientemente inauguró nuevas bocas de expendio en localidades como Resistencia (Chaco), Reconquista (Santa Fe), Fernández Oro y San Patricio del Chañar (Río Negro).
La estructura de negocios de La Anónima muestra hoy dos realidades opuestas. Mientras el mostrador local sufre el ajuste, el área frigorífica logró una expansión del 57,71%. Este crecimiento fue impulsado por la mejora en los precios internacionales y un mayor volumen de carne exportada, convirtiéndose en el principal sostén de los ingresos de la compañía ante el retroceso del mercado interno.
Sin embargo, el buen desempeño exportador no logró compensar el aumento de los costos operativos. Los salarios y gastos logísticos subieron un 9,77% interanual, lo que provocó que el resultado operativo sufriera una contracción del 46%, pasando de $22.246 millones a apenas $12.001 millones. En términos de rentabilidad final, la ganancia neta representó solo el 0,65% de la facturación, una caída pronunciada respecto al 1,71% del ejercicio previo.
El consumo masivo en retroceso generalizado
El panorama de la cadena se inscribe en una tendencia nacional reportada por la consultora Scentia, que confirmó que el consumo masivo en supermercados cerró el año 2025 con una caída del 5,2%. El informe destaca que diciembre marcó un punto de quiebre con un descenso interanual del 0,3% en todos los canales, siendo los grandes supermercados los más castigados por el traslado de los consumidores hacia canales de proximidad o marcas de menor valor.
Hacia adelante, el desafío para la empresa es doble: por un lado, diseñar estrategias para recuperar el volumen de ventas en góndola y, por el otro, sanear una cartera de créditos que evidencia el agotamiento del bolsillo familiar. Con un consumo que aún no muestra señales de recuperación firme para el primer trimestre de 2026, la dependencia de los saldos exportadores será vital para sostener el equilibrio financiero de la organización.

