Italia profundiza su crisis: sin Mundial y lejos de Europa
La eliminación de la selección italiana rumbo al Mundial 2026 volvió a encender las alarmas sobre el presente del calcio, que atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas tanto a nivel de selecciones como de clubes.
La caída ante Bosnia y Herzegovina en el repechaje confirmó la ausencia de Italia en el Mundial por tercera edición consecutiva, un hecho inédito que refleja el deterioro deportivo del histórico combinado europeo.
El diagnóstico se completa con el flojo desempeño de sus equipos en competiciones internacionales: por primera vez en años, no hay representantes italianos en instancias decisivas, lo que marca una crisis del fútbol italiano en el plano continental.
Diversos análisis apuntan a un atraso en el modelo de juego. El exfutbolista alemán Philipp Lahm señaló que el calcio mantiene esquemas tácticos superados, como el estancamiento táctico, frente a estilos más dinámicos y modernos que predominan en Europa.
En contraste, el modelo español se consolidó como referencia global, basado en la posesión, la presión organizada y el juego colectivo, lo que se traduce en múltiples títulos internacionales en los últimos años.
Además del aspecto táctico, el fútbol italiano enfrenta dificultades en la formación de jugadores y en la competitividad física, lo que impacta directamente en el rendimiento de sus equipos y selecciones.
El escenario actual obliga a una profunda revisión estructural si Italia pretende recuperar protagonismo. La falta de adaptación a las nuevas exigencias del juego y la pérdida de peso en torneos internacionales evidencian un declive del calcio que exige cambios urgentes.

