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Irán lanzó ataques en ocho países y la guerra entra en «Peligrosa escalada»

En el tercer día desde que Estados Unidos e Israel atacaron territorio iraní y mataron al líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, Irán respondió con una ofensiva de gran escala contra objetivos en Medio Oriente. Los misiles impactaron en Baréin, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, alcanzando infraestructuras militares y civiles.

Además de bases estadounidenses y territorio israelí, los ataques afectaron viviendas, hoteles, refinerías, puertos y aeropuertos. En Emiratos Árabes Unidos se confirmaron al menos tres muertos, mientras que se registraron explosiones en Dubái, Manama y Doha.

La ofensiva provocó la cancelación de cientos de vuelos y dejó prácticamente paralizado el estratégico estrecho de Ormuz. Como consecuencia, los precios internacionales del petróleo y el gas se dispararon.

En Arabia Saudita fue atacada una refinería de gran tamaño y en Qatar una planta de gas natural licuado suspendió su producción. Estados Unidos y seis países del Golfo —Kuwait, Arabia Saudita, Baréin, Qatar, Jordania y Emiratos Árabes Unidos— emitieron un comunicado conjunto en el que calificaron la ofensiva iraní como una “peligrosa escalada” y reafirmaron su derecho a la legítima defensa.

El conflicto también se extendió al Líbano. El grupo Hezbolá lanzó cohetes contra Israel tras la muerte de Khamenei, y el ejército israelí respondió con bombardeos sobre posiciones del movimiento en Beirut y otras zonas del país.

La actual crisis se desencadenó luego de los ataques coordinados del fin de semana por parte de Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas y líderes iraníes. Además de Khamenei, murieron decenas de altos cargos. Irán aseguró que fueron alcanzados su centro de enriquecimiento nuclear en Natanz, emplazamientos de misiles balísticos y el cuartel general de la marina.

El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que los bombardeos “intensos y de precisión” podrían continuar durante la semana. Mientras tanto, se confirmaron las primeras muertes de militares estadounidenses y víctimas en Israel y países del Golfo. Teherán, por su parte, afirmó que cientos de personas fallecieron en su territorio.

Tras la muerte de Khamenei, la República Islámica deberá designar un nuevo líder supremo por primera vez desde 1989. El canciller iraní, Abbas Araghchi, señaló que la elección se concretará en “uno o dos días”, en medio de una crisis que amenaza con transformarse en una guerra regional de mayor escala.

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