Irán: denuncian hasta 2.000 fallecidos y la ONU expresa “horror” por la violencia
Un alto funcionario de Irán afirmó este martes que alrededor de 2.000 personas murieron durante las protestas que sacuden al país desde fines de diciembre, una cifra muy superior a la informada hasta el momento por organismos de derechos humanos y entidades internacionales. La declaración fue realizada a la agencia Reuters bajo condición de anonimato.
El funcionario atribuyó las muertes tanto de civiles como de integrantes de las fuerzas de seguridad a la acción de “terroristas”, mientras que organizaciones independientes habían estimado previamente entre 500 y 600 víctimas fatales. El régimen iraní no publicó hasta ahora un balance oficial y las cifras no pudieron ser verificadas de manera independiente.
En paralelo, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se manifestó “horrorizado” por el aumento de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad contra manifestantes pacíficos. Desde Naciones Unidas señalaron que sus fuentes en el terreno confirman la muerte de “cientos de personas” desde el inicio de las protestas, las más graves que enfrenta la República Islámica desde 2022.
“Este ciclo de violencia no puede continuar. Las demandas de equidad, igualdad y justicia del pueblo iraní deben ser escuchadas”, expresó Türk en un comunicado oficial. Además, advirtió sobre la posibilidad de que se aplique la pena de muerte a miles de detenidos durante la represión.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre, impulsadas por el fuerte aumento de los precios y el deterioro económico, pero rápidamente evolucionaron hacia un cuestionamiento directo al régimen clerical. Según la organización HRANA, con sede en Estados Unidos, al menos 573 personas murieron y más de 10.000 fueron detenidas.
Analistas y diplomáticos coinciden en que, pese a la magnitud de la revuelta, el régimen iraní podría resistir mientras mantenga el control del aparato de seguridad, integrado por los Guardianes de la Revolución y la milicia Basij. Sin embargo, advierten que el país atraviesa uno de los momentos más críticos desde la Revolución Islámica de 1979, con una economía debilitada por las sanciones y una creciente presión internacional.
Desde la ONU, finalmente, alertaron sobre el riesgo de una instrumentalización externa de las protestas, en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes y amenazas de intervención por parte de Estados Unidos.

