Investigan una presunta red de trata en karaokes del Bajo Flores
La Justicia federal investiga una presunta red de trata de personas con fines de explotación sexual que operaría desde hace años en karaokes del barrio porteño del Bajo Flores. La causa, impulsada por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), volvió a tomar relevancia en los últimos días tras la prórroga de la prisión preventiva del principal imputado.
Se trata de un ciudadano coreano de 49 años, identificado como B.H.K. y conocido como “Manuel”, a quien el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 8 le extendió la prisión preventiva por seis meses, medida que fue ratificada por la Cámara Federal durante la feria judicial.
Según la investigación, el acusado y al menos tres colaboradores habrían captado y trasladado a mujeres de nacionalidad coreana para explotarlas en locales nocturnos que funcionaban bajo la fachada de karaokes, ubicados en la zona de las calles Lautaro, Remedios de Escalada y Carabobo.
La causa se inició en 2016 a partir de una denuncia anónima realizada a la línea 145. En los primeros allanamientos se detectaron habitaciones privadas, registros de pases y otros elementos vinculados al comercio sexual, aunque en esa etapa la Justicia dictó la falta de mérito por considerar insuficientes las pruebas.
El expediente cobró nuevo impulso a fines de 2023, tras una serie de operativos de la Policía Federal que detectaron locales activos presuntamente vinculados a la misma organización. En uno de ellos, los investigadores encontraron a una menor de 17 años que, según la acusación, era víctima de explotación sexual, lo que derivó en procesamientos con prisión preventiva y embargos millonarios.
Escuchas telefónicas, seguimientos y testimonios incorporados al expediente reforzaron la hipótesis fiscal sobre el funcionamiento de la red, que incluiría cobros sistemáticos, control de ingresos y reparto de ganancias.
No obstante, la causa enfrenta una dificultad clave: hasta el momento, la fiscalía no logró acreditar de manera concluyente la existencia de relaciones sexuales con clientes dentro de los locales. Varias mujeres declararon que solo acompañaban a los asistentes para conversar y beber, lo que podría debilitar la acusación por trata.
Mientras el proceso judicial continúa, el caso vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento de los negocios nocturnos y los límites entre la informalidad y los delitos vinculados a la explotación de personas en la Ciudad de Buenos Aires.

