Golpe al PJ: pierde bancas y queda en su nivel más bajo desde 1983
El Senado de la Nación Argentina atraviesa una etapa de fuerte reconfiguración política tras la decisión de tres integrantes del bloque Convicción Federal de apartarse del interbloque peronista. Se trata de Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada, quienes responden a mandatarios provinciales que en los últimos meses mostraron mayor cercanía con la Casa Rosada.
La salida impactó directamente en la representación del justicialismo en la Cámara Alta. De confirmarse la ruptura definitiva, el peronismo quedará reducido a 25 bancas, el número más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. Convicción Federal, que contaba con cinco miembros, quedó con dos: Fernando Salino y Jesús Rejal, este último cercano al gobernador riojano Ricardo Quintela, uno de los dirigentes con postura crítica frente al Gobierno nacional.
El movimiento abrió además la posibilidad de conformar un nuevo bloque de cinco senadores. A los tres legisladores que dejaron el interbloque podrían sumarse Flavia Royón, alineada con el gobernador salteño Gustavo Sáenz, y Beatriz Ávila, del monobloque Independencia y cercana al mandatario tucumano Osvaldo Jaldo. El reordenamiento se produjo en la antesala de la sesión preparatoria destinada a elegir autoridades de la Cámara, primer test del nuevo equilibrio interno.
En paralelo, el oficialismo consolidó su posición con la incorporación de Luis Juez al bloque de La Libertad Avanza. Con 21 senadores propios y el respaldo del PRO, la UCR y representantes provinciales, el espacio libertario alcanzó 44 votos, quedando a cuatro de los dos tercios necesarios para sancionar leyes o avanzar en decisiones que requieren mayorías especiales.
Aún no está definido cómo votarán los senadores que se apartaron del peronismo en los próximos debates, en particular en la reforma laboral. El nuevo escenario abre interrogantes sobre la dinámica parlamentaria en un Senado que ingresó en una etapa de mayor fragmentación y acuerdos transversales.

