Gobierno relanza su ofensiva por la reforma electoral tras el oxígeno legislativo
Impulsado por las recientes victorias en el Congreso, el oficialismo busca reflotar la eliminación de las PASO y cambios en el financiamiento partidario. Adorni y Santilli liderarán la negociación para saldar una deuda pendiente de la Ley Bases.
La Casa Rosada ha decidido que es el momento de ir por la «revancha» de las reformas que quedaron en el camino durante 2024. Motivados por los triunfos en las sesiones extraordinarias, la mesa chica del presidente Javier Milei se prepara para enviar al Congreso un ambicioso paquete de modificaciones electorales, apostando a repetir la dinámica de negociación que le permitió destrabar leyes clave la última semana.
El nuevo esquema de poder
A diferencia de los intentos fallidos del año pasado, que terminaron costándoles el puesto a Guillermo Francos y Lisandro Catalán, el despliegue político actual cuenta con nuevas caras visibles. Si bien la «letra chica» sigue bajo la órbita del asesor Santiago Caputo y la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzábal, la ejecución de la «rosca» parlamentaria sumará a dos figuras fortalecidas: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli.
La inclusión de Adorni y Santilli en la mesa de negociación no es un dato menor: marca el involucramiento directo de Karina Milei en la estrategia legislativa. Junto a la senadora Patricia Bullrich, este grupo conforma el núcleo político que hoy cosecha los aplausos internos tras los recientes logros en el recinto.
Los ejes de la reforma
El proyecto que llegará a las cámaras se apoya en tres pilares fundamentales que el oficialismo considera innegociables:
Eliminación definitiva de las PASO: Tras lograr suspenderlas para 2025, el objetivo ahora es suprimirlas de cara a las presidenciales de 2027.
Ley de Financiamiento de Partidos Políticos: Una modificación estructural en cómo se sustentan las fuerzas electorales.
Recomposición de la Cámara de Diputados: Un reordenamiento de las bancas según los censos actualizados.
Como contrapartida, y para facilitar el consenso con la oposición dialoguista, el Gobierno ha decidido sacrificar un punto polémico de la versión original de la Ley Bases: las circunscripciones uninominales, un sistema similar al previo a la reforma de 1994 que no contaba con el apoyo necesario.
El desafío bonaerense
La ambición libertaria no se agota en el plano nacional. El oficialismo pretende replicar el fin de las primarias en la provincia de Buenos Aires. Conscientes de la debilidad numérica en la Legislatura platense, la estrategia no será el debate «punto por punto», sino una apuesta de máxima: impulsar un megaproyecto de reforma de la Constitución provincial.
Con este movimiento, el Gobierno busca capitalizar su mejor momento político, intentando demostrar que la pericia de la nueva gestión de Gabinete e Interior puede lograr lo que el esquema anterior no pudo: transformar el sistema electoral argentino de manera permanente.

