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Gobierno prepara un bono para saldar deuda por obras públicas que tiene con constructoras

Luego de casi dos años de un gran ajuste en la obra pública y una deuda con las empresas constructoras que se fue acumulando, a pesar de que algunos proyectos continuaron, el Gobierno decidió hacer frente a ese pago con el objetivo de darle oxígeno a las compañías y comenzar a reactivar una industria que dinamiza fuertemente la actividad económica.

 

Fuentes privadas y oficiales confirmaron que el plan consiste en emitir un bono que cubra las obligaciones pendientes entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, aunque todavía restan conocer los detalles del instrumento. El monto a saldar rondaría los USD 200 millones y se trataría de deuda por obras viales y ferroviarias, en principio. El Gobierno ya se lo comunicó de manera informal al sector, que espera definiciones sobre si la deuda será actualizada y si sufrirá una quita, dado que el bono podría cotizar entre 70% y 80% de su valor nominal.

Trascendió que estaría incluida la deuda por obras viales y de ferrocarriles. Las hídricas, dijeron fuentes del sector, se saldaría al contado. Y las de viviendas fueron trasladados a las provincias. ¿Qué ocurrió? Si bien los atrasos en los pagos del sector han sido moneda corriente, cuando asumió el Gobierno Javier Milei la decisión inmediata fue paralizar toda la obra pública nueva y continuar con algunos proyectos que estaban en plena ejecución. “Pero también hubo atrasos en esas obras que el propio Gobierno nos dijo que continuáramos”, dijo un empresario a este medio.

 

Lo cierto es que ahora, a poco más de dos años de aquel comienzo de gestión, el equipo económico quiere comenzar a normalizar la situación para que también las empresas puedan utilizar ese dinero en financiar otras obras y que eso dinamice la actividad económica, ya que todavía no hay demasiadas señales de repunte.

El Ejecutivo está muy activo en licitar las concesiones de las rutas y seguirá por ese camino. Hasta ahora, están ya en marcha los procesos para los 9.000 kilómetros de rutas por donde transita el 80% de la población, pero el objetivo es continuar con otros 6.000 kilómetros, precisaron desde el Gobierno. En todos los casos, serán concesiones por lo que la financiación de las obras será privadas (propia o bancaria). También comenzará a revisar de qué manera reactivar las obras en viviendas, ya que es donde más mano de obra se genera, y de forma relativamente rápida.

El sector de la construcción festejó, el martes por la noche, los 90 años de vida de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), evento que reunió a figuras del ámbito político y empresarial. La celebración se realizó en el Teatro Colón, primero con un cocktail y luego con una exclusiva función de la obra Astor, Piazzolla Eterno. En ese contexto, funcionarios y empresarios tuvieron la oportunidad de dialogar sobre la marcha de la actividad y destacaron la necesidad de mantener la obra pública activa.

Al respecto, Gustavo Weiss, presidente de Camarco, explicó a Infobae en Vivo que el sector perdió miles de empleos y que las empresas deben adaptarse a un nuevo sistema económico. Señaló que, aunque la macroeconomía exige mayor orden y previsibilidad, el Estado sigue siendo clave para impulsar proyectos que reactiven la actividad y garanticen continuidad en el empleo. Weiss agregó que la obra pública constituye un motor de producción y que la falta de inversión afecta directamente a proveedores y contratistas vinculados a las compañías.

Sobre el empleo, el empresario recordó que el sector perdió “120.000 puestos de trabajo entre mediados del 2023 y mediados del 2024″ y que desde ese entonces, la actividad está amesetada y solo recuperó una muy pequeñísima parte de esa pérdida”.

Cómo arrancó la actividad en 2026

Aunque las cifras oficiales del Indec muestran que la actividad total de la construcción había crecido durante 2025 (6,3% versus 2024), con algunos meses positivos que compensaron periodos de retrocesos, el indicador de demanda de insumos sugiere que el sector privado enfrentó una desaceleración en el comienzo del año.

Así, la actividad mostró un arranque con una caída mensual de 11,6% en la demanda de materiales en enero, según el índice que elabora el Grupo Construya. Ese dato también quedó 1,1% por debajo del mismo mes del año anterior, lo que reflejó menor dinamismo en las compras de insumos que suelen anticipar obra en desarrollo.

El índice incluye productos como cemento, ladrillos, acero y pinturas, y la baja mensual respondió, para los analistas, a un ajuste típico luego del cierre del año previo en un contexto aún cauteloso para la ejecución de proyectos.

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