El príncipe Andrés fue liberado tras 11 horas detenido y quedó bajo investigación
El príncipe Andrew, Duke of York fue liberado este jueves por la tarde tras permanecer 11 horas detenido en una comisaría de Aylsham, en el condado de Norfolk, en el marco de una investigación por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público vinculada a su relación con el financista estadounidense Jeffrey Epstein.
La Policía confirmó que el hijo de la fallecida Elizabeth II quedó en libertad bajo la figura legal conocida como released under investigation, lo que significa que no fue imputado formalmente, pero continúa siendo sospechoso y puede ser citado nuevamente, interrogado o incluso arrestado si surgen nuevas pruebas.
El caso se centra en su desempeño como enviado especial británico para el comercio internacional, función que ejerció hasta 2011. Los investigadores analizan correos electrónicos y documentos que indicarían que habría compartido información sensible sobre visitas oficiales, posibles inversiones y proyectos estratégicos en el exterior, incluidos viajes a Asia y reportes vinculados a iniciativas en Afganistán.
Durante su detención, el exduque de York fue sometido a los procedimientos habituales: toma de huellas dactilares, fotografía policial y permanencia en una celda común. La legislación británica permite retener a un sospechoso hasta 24 horas sin presentar cargos.
La imagen del príncipe saliendo en la parte trasera de un vehículo policial generó un fuerte impacto institucional, ya que se trata de un hecho sin precedentes en la monarquía contemporánea del United Kingdom, donde nunca antes un miembro de la familia real había sido detenido y procesado bajo los protocolos ordinarios de un ciudadano.
El subjefe policial Oliver Wright confirmó la apertura formal de la causa y señaló que la investigación se encuentra en una etapa inicial. “Entendemos el enorme interés público y daremos actualizaciones cuando corresponda”, afirmó.
Horas después del arresto, el rey Charles III emitió un comunicado en el que sostuvo que “la ley debe seguir su curso”, expresó su preocupación por la situación y aseguró la cooperación plena de la familia real con las autoridades.
Mientras el proceso judicial avanza, la agenda oficial de la Corona continuó con normalidad y no se registraron cambios en los compromisos públicos del monarca ni de la reina Camila.
La liberación del príncipe Andrés no cierra el episodio. Por el contrario, abre una nueva etapa judicial en la que las autoridades evaluarán la evidencia reunida para determinar si corresponde presentar cargos formales en una causa que vuelve a colocar a la familia real británica bajo una fuerte presión institucional y mediática.

