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El consumo de carne se desploma y marca un mínimo en 20 años

El consumo de carne vacuna en Argentina registró una nueva caída y alcanzó su nivel más bajo en las últimas dos décadas, en un contexto atravesado por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento constante de los precios.

De acuerdo con datos del sector, el consumo per cápita se ubicó en torno a los 47,9 kilos por habitante al año, consolidando una tendencia descendente que se viene profundizando en los últimos años. En paralelo, las ventas registraron una baja interanual del 13%, evidenciando el impacto directo en el consumo cotidiano.

El retroceso no solo se explica por la menor capacidad de compra de los hogares, sino también por una reducción en la oferta ganadera. En este sentido, la actividad frigorífica también mostró signos de desaceleración, con una menor faena en comparación con períodos anteriores.

Ante este escenario, muchas familias comenzaron a modificar sus hábitos alimentarios, optando por alternativas más accesibles como el pollo o el cerdo, que ganan cada vez más espacio en la dieta diaria.

La caída genera preocupación en el sector, ya que la carne vacuna ha sido históricamente un alimento central en la mesa de los argentinos. El fenómeno no solo refleja un cambio cultural, sino también las dificultades económicas que atraviesan los hogares en la actualidad.

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