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Docente con cinco títulos vende contenido erótico para subsistir

 

Miguelina Fredes Sarasola, una docente de 31 años residente en Campana, se encuentra en el centro de una controversia que reaviva el debate sobre la precarización laboral y los prejuicios sociales. A pesar de contar con cinco títulos académicos, la mujer asegura que debe recurrir a la plataforma OnlyFans para cubrir sus gastos básicos, situación que le ha valido el rechazo del ámbito educativo formal.

La historia de Fredes Sarasola tomó notoriedad pública cuando padres de una escuela primaria de Campana exigieron su apartamiento tras descubrir que comercializaba contenido erótico en redes sociales. El conflicto escaló al filtrarse material íntimo que, según la docente, fue difundido por un padre de la propia institución. Aunque conserva su cargo titular, el escándalo derivó en su reasignación a tareas administrativas, alejándola de las aulas para «proteger» la institucionalidad.

La profesional, que es Licenciada en Educación y especialista en salud mental, expuso una realidad económica asfixiante: mientras su salario docente ronda los $700.000, el alquiler de su vivienda alcanza los $500.000. «En este país factura más mi contenido erótico que los cinco títulos que tengo», reflexionó Miguelina, remarcando que en tres días de plataforma digital logra equiparar sus ingresos mensuales como educadora.

A este panorama se suma una «lista negra» de facto. Fredes Sarasola denuncia que su imagen como «la seño hot» le ha cerrado las puertas en colegios privados, áreas municipales de salud y hasta en comercios barriales de su ciudad. Esta estigmatización la ha llevado a buscar nuevas oportunidades en el ámbito artístico, postulándose recientemente para la edición 2026 del reality Gran Hermano.

A pesar de la exposición, la docente sostiene que el contenido para adultos es su «último recurso» de supervivencia y no una elección de carrera definitiva. Su caso pone de manifiesto la contradicción de un sistema que desvaloriza la formación profesional frente a la rentabilidad de la industria del entretenimiento erótico, dejando a profesionales capacitados atrapados entre la vocación y la necesidad económica.

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