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Doble femicidio en Quitilipi: «Fue macabro lo que encontramos en esa habitación»

La localidad de Quitilipi se encuentra sumida en la consternación tras el brutal doble femicidio de Juliana Marcela Frías (37) y su hija Diana Yerlín Gómez (17). El principal sospechoso, David Ojeda, fue capturado tras una persecución por las vías del tren. El fiscal calificó la escena como «macabra».

 

 

Un escenario de violencia extrema y crueldad inaudita sacudió la comunidad de Quitilipi este martes. Lo que comenzó como un hallazgo estremecedor en una vivienda de la intersección de Avenida 25 de Mayo y calle Paraguarí, terminó revelando uno de los crímenes más atroces de la historia reciente de la provincia: un doble femicidio ejecutado con un hacha.

El fiscal de investigaciones, César Collado, no ocultó su impacto al describir el lugar del hecho. “Fue macabro lo que encontramos en esa habitación”, afirmó en declaraciones concedidas a la prensa. Según la reconstrucción preliminar, el ataque ocurrió durante la madrugada del martes, mientras las víctimas dormían.

El sospechoso, David Ojeda (39), expareja de Juliana, habría ingresado por la fuerza a la vivienda. Utilizando un hacha, atacó primero a la mujer y luego a la adolescente de 17 años, a quien conocía desde niña. El detalle más escalofriante de la investigación indica que el cuerpo de la joven presentaba lesiones en la zona genital compatibles con el uso de un palo, y los peritos analizan si estas vejaciones ocurrieron «post mortem».

La tragedia pudo ser aún mayor. En una habitación contigua a donde se producían los asesinatos, se encontraban tres menores de 3, 7 y 10 años. Los niños, que no son hijos del agresor, habrían permanecido en la casa mientras se desarrollaba la masacre. Tras el hallazgo de los cuerpos alrededor de las 17:00 horas, los menores recibieron contención psicológica inmediata.

La captura: Persecución y vilo de linchamiento
Tras cometer el crimen, Ojeda se dio a la fuga, lo que activó un intenso operativo cerrojo por parte de la Policía del Chaco. La búsqueda se extendió hasta la noche, siguiendo el rastro del sospechoso por las vías del tren.

Finalmente, a las 19:40 horas, los efectivos lograron interceptarlo en la zona de las Rutas 16 y 4. Según el fiscal Collado, al momento de ser aprehendido, el sospechoso confesó a viva voz que «se había mandado una macana». La tensión fue tal que los vecinos de la zona intentaron lincharlo antes de que pudiera ser subido al patrullero, debido a la indignación generalizada.

Pruebas clave
En el marco de la investigación, la justicia procedió al secuestro del hacha presuntamente utilizada en los crímenes; el teléfono celular del detenido para peritajes de geolocalización y comunicaciones; diversos elementos contundentes hallados en la habitación.

Ojeda permanece detenido y será indagado en las próximas horas bajo la carátula de «Doble Femicidio Agravado», un delito que prevé la pena máxima de prisión perpetua. Quitilipi, mientras tanto, prepara movilizaciones para exigir justicia por Juliana y Diana.

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