CUMBRE EN ISLAMABAD: EE. UU. e Irán cara a cara para evitar una guerra total
Bajo la mediación del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, las dos potencias han comenzado una serie de reuniones estratégicas en la capital de Pakistán. La delegación estadounidense, liderada por JD Vance e integrada por figuras clave como Jared Kushner, busca un objetivo central: garantizar que Irán nunca desarrolle armas nucleares y liberar el paso por el Estrecho de Ormuz.
Las cartas sobre la mesa
El presidente Donald Trump fue tajante desde Washington: el éxito del acuerdo depende en un 99% de frenar la carrera nuclear iraní. Además, advirtió que no permitirán el cobro de «peajes» ni el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía por la que antes del conflicto pasaban 100 buques diarios y hoy, bajo tregua, apenas cruzan 14.
Por su parte, Teherán —representado por una comitiva de 71 funcionarios— no se queda atrás en las exigencias. Condicionan cualquier avance a:
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El cese de los ataques israelíes en el Líbano.
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La liberación de sus activos congelados por las sanciones económicas.
Un escenario de alta tensión
Mientras las conversaciones avanzan entre desmentidas sobre el descongelamiento de fondos, la región sigue bajo fuego. Hezbollah e Israel mantienen intercambios de artillería, y Arabia Saudita ha comenzado a recibir aviones de combate pakistaníes para reforzar su defensa. El éxito de estas reuniones en Islamabad es, hoy por hoy, la única esperanza para una «paz sostenible» en la región.

