Crecen las compras internacionales y cambian los hábitos de consumo
Las compras de particulares en el exterior a través del sistema courier registraron en 2025 un crecimiento sin precedentes. Según estimaciones de la consultora Analytica, las importaciones bajo la modalidad puerta a puerta alcanzaron los US$894 millones, lo que representa un aumento del 274,2% en relación con 2024.
Durante el segundo semestre del año, el volumen mensual de importaciones se mantuvo cercano a los US$100 millones, aunque diciembre marcó un pico histórico con operaciones por US$105 millones, lo que implicó una suba interanual del 179,6%. Desde Analytica atribuyeron este salto principalmente a las compras de fin de año, potenciadas por las fiestas y el cobro del aguinaldo.
El auge del comercio electrónico internacional estuvo acompañado por cambios normativos que ampliaron el alcance del sistema puerta a puerta. Entre ellos, se destaca el aumento del peso máximo permitido por envío, que desde el año pasado es de hasta 50 kilos por paquete o pieza postal, lo que impulsó el volumen de operaciones.
Actualmente, cada envío por courier no puede superar los US$3.000 ni los 50 kilos, no existe un tope anual de envíos bajo esta modalidad y, en el caso de los pequeños envíos, se permite hasta tres unidades por paquete y un máximo de cinco envíos por año por persona. Además, los envíos de hasta US$400 están exentos de derechos de importación y tasa estadística, aunque deben abonar el IVA correspondiente.
En cuanto a los controles, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) supervisa las compras internacionales y establece una serie de restricciones para impedir el ingreso de productos prohibidos, garantizando el cumplimiento de la normativa vigente.
Entre los bienes que no pueden comprarse en el exterior figuran los productos con fines comerciales o industriales, las armas de fuego sin autorización previa, explosivos, inflamables y estupefacientes, material arqueológico y cultural, y los electrodomésticos de línea blanca, como cocinas, hornos, estufas o aires acondicionados.
Pese a estas limitaciones, el fuerte crecimiento del sistema puerta a puerta consolida una nueva modalidad de consumo en la Argentina, impulsada por la digitalización, la mayor oferta internacional y la flexibilización de las condiciones de importación.

