Caen las ventas de lácteos y crece la crisis del sector
El mercado interno mostró una nueva retracción: en febrero las operaciones retrocedieron 5% frente a enero y 4,2% interanual, mientras que el primer bimestre acumula una baja del 4,9% en volumen y del 6,3% en litros equivalentes.
Con exportaciones en retroceso, costos en alza y sobreoferta de materia prima, la cadena enfrenta un escenario cada vez más delicado que ya impacta en la producción y el empleo.
El consumo de productos lácteos en la Argentina sigue en caída y enciende señales de alarma en toda la cadena productiva. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas en el mercado interno durante febrero bajaron 5% respecto de enero y 4,2% en la comparación interanual.Informes políticos Argentina
El panorama del primer bimestre de 2026 tampoco ofrece alivio: se registró una contracción del 4,9% en volumen de productos y del 6,3% en litros de leche equivalentes. Se trata de una tendencia que refleja el deterioro del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de consumo, con familias que ajustan gastos incluso en alimentos básicos.
Desde el OCLA advierten que la baja es generalizada, con caídas en leches fluidas y en polvo. Apenas algunos segmentos como postres o quesos de muy alta humedad muestran leves repuntes, aunque sobre niveles históricamente bajos. En tanto, el rubro quesos se mantiene relativamente estable, aunque con fuerte presión sobre los precios.
Caída del consumo de lácteos
El sostenimiento del consumo en algunos productos se explica, en gran medida, por estrategias comerciales agresivas. En el caso de los quesos, por ejemplo, las empresas priorizaron volumen por sobre rentabilidad, con descuentos, promociones y ventas al peso.
Esto derivó en situaciones inusuales: productos de primeras marcas vendidos incluso por debajo de segundas líneas. Aun así, el consumo se orienta cada vez más hacia opciones más económicas y commodities, dejando de lado especialidades de mayor valor agregado.
Otro factor clave es la sustitución: crecen productos más baratos que compiten con los lácteos, como margarinas o bebidas con derivados, lo que profundiza la retracción del sector.
Además, el propio OCLA advierte sobre el crecimiento de la informalidad, en un contexto donde los ingresos reales se ven erosionados y los consumidores buscan alternativas más accesibles fuera de los canales tradicionales.
El derrumbe del consumo interno se combina con otros factores que agravan la crisis: exportaciones limitadas por la sobreoferta global, aumento de costos operativos, dificultades de financiamiento y altos niveles de endeudamiento.
El resultado es un escenario que dentro del sector describen como una “tormenta perfecta”. Muchas empresas operan con márgenes negativos o directamente paralizan su producción. A esto se suma una mayor producción de leche cruda que no encuentra salida en el mercado, lo que genera sobrestock y presiona aún más los precios a la baja.
La planta de Lácteos Verónica en Lehmann, Santa Fe, se encuentra prácticamente paralizada y crece el riesgo de pérdida de unos 700 puestos de trabajo.
El impacto de este escenario ya se refleja en múltiples compañías del sector. Uno de los casos más críticos es el de Lácteos Verónica, cuya planta en Lehmann, Santa Fe, se encuentra prácticamente paralizada. Sin ingreso de materia prima desde enero, la producción está detenida y crece el riesgo de pérdida de unos 700 puestos de trabajo. La empresa acumula miles de cheques rechazados y deudas millonarias con bancos y proveedores.
También atraviesa una situación delicada SanCor, histórica cooperativa que sigue sumando problemas financieros. Con una deuda laboral cercana a los 20.000 millones de pesos y más de 300 pedidos de quiebra, la firma fue intervenida judicialmente y apenas se sostiene mediante producción a fasón para terceros.
Otro caso es el de Sudamericana Lácteos, en Santa Fe, donde los trabajadores llevan meses sin cobrar. La empresa evalúa ceder la planta a una cooperativa de empleados ante la imposibilidad de sostener la actividad.
Ventas, retiros y reconfiguración del mercado
La crisis también se refleja en decisiones estratégicas de grandes jugadores. La multinacional Saputo vendió el 80% de su negocio local a la peruana Gloria Foods, en una clara señal de repliegue frente a la caída del mercado interno.
En paralelo, el sector avanza hacia una mayor concentración. La reciente conformación de la sociedad entre Arcor y Danone para controlar La Serenísima refuerza la tendencia hacia un mercado dominado por menos actores, con fuerte incidencia en precios y góndolas.
El deterioro del sector ya dejó víctimas concretas. A fines de 2025 se decretó la quiebra de La Suipachense, dejando sin empleo a unos 140 trabajadores tras meses de conflicto. También cerró Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), firma que producía yogures y postres, con más de 400 empleados afectados en Santa Fe.
A fines de 2025 se decretó la quiebra de La Suipachense, dejando sin empleo a unos 140 trabajadores tras meses de conflicto.
El escenario actual combina consumo deprimido, precios en baja y exportaciones restringidas, lo que limita las posibilidades de recuperación en el corto plazo. Incluso con una mayor producción de leche, la rentabilidad no mejora y muchas empresas quedan atrapadas entre costos crecientes y ventas en retroceso.
En este contexto, la cadena láctea enfrenta uno de los momentos más críticos de los últimos años, con un futuro incierto y crecientes dudas sobre la supervivencia de numerosos actores del sector.

