Espectaculo 

Bad Bunny convirtió el show del Super Bowl en una protesta global

El show de entretiempo del Super Bowl volvió a ser uno de los momentos más esperados del año, pero esta vez la atención no estuvo puesta solo en la puesta en escena. La actuación de Bad Bunny transformó el espectáculo en una declaración política directa, con un mensaje contundente contra las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump y el accionar del ICE.

El artista puertorriqueño, uno de los más escuchados del mundo, llegó al escenario del evento deportivo más visto de Estados Unidos en un contexto cargado de tensión. Desde hace tiempo, Bad Bunny se convirtió en una de las voces más críticas de los operativos de detención y deportación de inmigrantes, y su presencia en el entretiempo generó rechazo en sectores conservadores y en el propio Trump, que incluso decidió no asistir al evento.

El show comenzó a las 22:20 (hora argentina) con “Titi me preguntó” y continuó con una secuencia de temas que recorrieron su último álbum Debí tirar más fotos. Vestido íntegramente de blanco, Bad Bunny desplegó una puesta imponente, acompañado por figuras latinas como Jessica Alba, Karol G, Cardi B y Pedro Pascal. La sorpresa llegó con la aparición de Lady Gaga, quien interpretó “Die With Smile” en versión salsa, y luego con Ricky Martin, con quien cantó “Lo que le pasó a Hawaii”, uno de los temas más políticos de su repertorio reciente.

El momento más simbólico llegó sobre el final, cuando el artista comenzó a nombrar a todos los países de América Latina, rodeado de bailarines con banderas de la región, en una clara reivindicación identitaria. No fue un gesto aislado: Bad Bunny ya había denunciado públicamente a ICE en la última entrega de los premios Grammy y decidió excluir a Estados Unidos de su gira mundial por temor a redadas migratorias en sus conciertos.

Con más de 130 millones de espectadores, el Super Bowl volvió a ser una vidriera global. Esta vez, no solo para la música y el entretenimiento, sino también para un mensaje político que cruzó fronteras y dejó en claro que el escenario más grande del deporte estadounidense también puede ser un espacio de resistencia cultural.

Noticias que puede interesarte

Dejar un comentario

1 × uno =