AUH y empleo formal: el régimen que impulsa la reforma laboral
El proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo incorpora un Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) que busca facilitar el acceso al empleo en blanco sin la pérdida inmediata de planes sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH). La iniciativa apunta especialmente a jóvenes, personas desempleadas, monotributistas y trabajadores en situación de vulnerabilidad.
El régimen está dirigido a empleadores de todos los sectores, incluidos los alcanzados por la Ley de Contrato de Trabajo, el trabajo agrario y la industria de la construcción. En Mendoza, la propuesta fue bien recibida por el Gobierno provincial, que destacó su potencial para ampliar el empleo formal y reducir la informalidad.
El RIFL prevé una reducción significativa de las contribuciones patronales durante los primeros cuatro años de la relación laboral. En ese período, los empleadores abonarán una alícuota total del 2% para el sistema previsional, el Fondo Nacional de Empleo y el régimen de asignaciones familiares, y un 3% destinado al PAMI.
Para acceder al beneficio, las nuevas contrataciones deberán corresponder a personas que no hayan tenido empleo registrado al 10 de diciembre de 2025, que hayan estado desempleadas en los seis meses previos, que provengan del monotributo o del sector público. Quedan excluidos los empleadores sancionados por infracciones laborales o que incurran en reemplazos fraudulentos de personal.
Uno de los puntos centrales del proyecto es que los trabajadores incorporados bajo este régimen podrán seguir cobrando planes sociales durante un año desde el inicio del empleo formal. Ese ingreso funcionará como un subsidio a la contratación, con el objetivo de evitar que la formalización implique una pérdida abrupta de ingresos.
El Gobierno sostiene que la medida brindará previsibilidad, ampliará la base de empleo registrado y, a mediano plazo, permitirá una mayor recaudación, compensando el costo fiscal inicial de la reforma.

