Alerta sanitaria: tenía más de 1500 kilos de carne podrida en su carnicería
La mercadería, que incluía cortes vacunos, porcinos y aviares, presentaba signos avanzados de descomposición. El propietario enfrenta una causa penal por atentar contra la salud pública.
Lo que comenzó como una inspección de rutina terminó en el hallazgo de un foco infeccioso de magnitudes alarmantes. Este lunes, alrededor de las 19:20 horas, efectivos de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de Goya (Corrientes), intervinieron en la carnicería denominada «El Abasto SRL», situada en la avenida Leandro N. Alem al 1100, propiedad de un hombre identificado como Pablo B.

El operativo contó con la supervisión técnica del médico veterinario policial y personal del área de Bromatología. Al ingresar a las cámaras frigoríficas y sectores de expendio, los especialistas se encontraron con una realidad sanitaria crítica: cortes de carne en avanzado estado de putrefacción, con olores nauseabundos y nulas condiciones de higiene.
El pesaje oficial arrojó una cifra escalofriante: 1.590,600 kilogramos de mercadería no apta para el consumo humano. Entre lo secuestrado se detallaron:
Cortes vacunos: costillares, vacío, aguja y osobuco.
Menudencias y embutidos: chorizos en mal estado.
Pollo y cerdo: cortes que ya habían perdido su cadena de frío y presentaban cambios de coloración.
Ante la gravedad del hecho, se dio intervención inmediata al Fiscal Rural de Goya, el Dr. José Omar Cáceres, quien ordenó el inicio de actuaciones de oficio bajo la figura de infracción al Artículo 206 del Código Penal Argentino. Dicha norma sanciona a quienes violen las leyes de policía sanitaria animal o comercialicen sustancias alimenticias peligrosas para la salud.
El propietario del comercio optó por realizar la entrega voluntaria de la tonelada y media de carne, la cual fue retirada del local para su posterior destrucción bajo normas sanitarias, evitando así que llegara a la mesa de los vecinos goyanos.
La principal duda que surge en la investigación es si este volumen de carne estaba destinado a la venta directa al público —posiblemente mediante el procesamiento en chacinados para ocultar el mal estado— o si se trataba de una acumulación por negligencia en la gestión de residuos. Sin embargo, al encontrarse dentro de las instalaciones comerciales y en contacto con otros sectores de despacho, la peligrosidad para la salud pública quedó plenamente configurada en el expediente.

