Alerta en surtidores: el conflicto en Medio Oriente dispara el precio del crudo y amenaza los valores locales
Miguel De Paoli, referente del sector de combustibles en Chaco, advirtió sobre el impacto de las hostilidades internacionales en la economía regional. El barril de petróleo trepó más de un 20% en la última semana, generando una presión sobre los costos que, según afirma, «llegará tarde o temprano» a los consumidores.
La estabilidad de los precios de los combustibles enfrenta una nueva amenaza externa. En diálogo con DiarioYa, Miguel De Paoli analizó el complejo panorama derivado de la crisis en Medio Oriente y cómo la escalada bélica está «reconfigurando» los costos del sector a nivel global.
De Paoli explicó que el precio final que pagan los usuarios depende de un equilibrio entre dos factores fundamentales: la cotización de la moneda local respecto al dólar y la cotización internacional del barril de crudo. Respecto a esta última, los datos tras el inicio de las hostilidades son alarmantes. Según detalló, desde el 28 de febrero, con el inicio de las beligerancias, el precio del barril de petróleo se incrementó en más del 20%. «Hoy estamos hablando de un barril que está en 85 dólares y que a la tendencia es que va a seguir subiendo, pero esta tendencia tiene que ver cuánto tiempo puede llegar a superar este conflicto. La buena noticia sería que haya una instancia de paz y que los mercados se normalicen, pero hoy la situación real es que esta presión que hay sobre los costos de reposición de barriles en algún momento va a impactar no solo en la Argentina, sino en todas las economías del mundo».
Aunque las variaciones recientes en Argentina han sido menores al 2% -debido principalmente a la actualización periódica de impuestos internos-, De Paoli advirtió que el mercado internacional no perdona. «Cuando baja el petróleo impacta y cuando sube también impacta. El consumidor lo nota rápido, por ejemplo, en los cambios de valores de los pasajes aéreos».
Respecto a la inminencia de un ajuste en los surtidores locales, señaló que, si bien se estima que no habrá saltos «bruscos», los cambios son inevitables. «Eso va, más tarde o más temprano, llegar hasta estas latitudes».
El referente chaqueño analizó también la retracción del consumo ante la incertidumbre económica. Sostuvo que cada incremento provoca una consecuencia directa sobre el volumen de demanda. «Ningún conflicto en el mundo es una buena expectativa, no es ninguna buena noticia. Lamentablemente las consecuencias las pagamos en todas las latitudes del mundo, pero obviamente que esto es una situación internacional a la cual tenemos que, en todos los rincones del mundo, de alguna manera soportar», concluyó.

