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Alerta ambiental en la Antártida por denuncias en una base argentina

El Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) inició una investigación por una grave denuncia de contaminación ambiental ocurrida en la Base Antártica Conjunta Petrel, uno de los puntos estratégicos del despliegue argentino en el continente blanco. La acusación alcanza al jefe de la base, el capitán de fragata de Infantería de Marina Cristian Gabriel De Gregori, y también incluye señalamientos por maltrato sistemático al personal durante la Campaña Antártica 2025.

La denuncia fue formalizada mediante un memorando elevado el 10 de enero por el segundo jefe de la base a las autoridades del Estado Mayor Conjunto. En el documento se detallan “incumplimientos reiterados de la normativa ambiental vigente” y conductas que habrían generado un “riesgo crítico de contaminación del suelo, la fauna local y la biodiversidad antártica”.

Entre los hechos más graves se menciona la eliminación de remanentes de combustibles y aceites —incluyendo JP1, nafta y lubricantes— mediante vertido y quema a cielo abierto en una batea metálica. También se denunció la incineración no controlada de residuos, como plásticos, gomas, materiales de construcción y víveres vencidos, prácticas expresamente prohibidas por el Protocolo de Madrid sobre Protección del Medio Ambiente Antártico.

De comprobarse las irregularidades, la situación podría exponer a la Argentina a reclamos internacionales dentro del sistema del Tratado Antártico, ya que la quema a cielo abierto y el tratamiento inadecuado de residuos peligrosos están vedados desde la entrada en vigencia de la normativa ambiental en 1998.

La base Petrel se encuentra en un proceso de recuperación y ampliación de infraestructura, con el objetivo de convertirse en un nodo logístico clave para operaciones aéreas y navales hacia el interior de la Antártida. Sin embargo, el informe señala que la planta de tratamiento de aguas residuales del lugar aún no está finalizada, a pesar de haber recibido financiamiento específico en los últimos años.

Además del aspecto ambiental, el memo describe un clima interno de tensión y conflicto, atribuido a presuntos malos tratos del jefe de base hacia integrantes de la dotación, incluido el personal médico. Se mencionan episodios de lenguaje hostil, intimidaciones y humillaciones verbales que habrían afectado la convivencia en un contexto de aislamiento extremo.

La investigación disciplinaria deberá determinar si existió impericia en la conducción de la base o un deterioro en las relaciones internas que derivó en las denuncias. Especialistas en psicología destacaron que el aislamiento prolongado y las condiciones extremas de las bases antárticas exigen un liderazgo equilibrado para evitar conflictos que puedan escalar.

Mientras avanza el proceso, el COCOANTAR evaluará responsabilidades y eventuales sanciones, en un caso que vuelve a poner el foco sobre la protección del ecosistema antártico y las exigencias de conducta para quienes representan al país en uno de los territorios más sensibles del planeta.

Fuente: Ambito

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