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Agravan la imputación contra el policía que disparó a Thiago Correa

La justicia bonaerense agravó la acusación contra Facundo Daniel Aguilar Fajardo, el agente de la Policía Federal que mató a Thiago Correa, un niño de siete años, durante un intento de asalto en Ciudad Evita. El caso, que generó conmoción en todo el país, dio un giro clave tras la declaración indagatoria del oficial.

El fiscal de homicidios de La Matanza, Diego Rulli, modificó la carátula de la causa de «homicidio culposo» a «homicidio con dolo eventual», una figura penal que contempla penas de entre 8 y 25 años de prisión. Según argumentó, el accionar del policía excedió los límites de la legítima defensa y fue “temerario”.

El hecho ocurrió el miércoles por la noche, cuando Aguilar Fajardo, de 21 años, se encontraba de civil y de franco, esperando el colectivo junto a su madre. Según su relato, fueron abordados por cuatro delincuentes que les robaron sus pertenencias. Cuando los ladrones ya se retiraban, el joven oficial desenfundó su arma reglamentaria y disparó once veces. Fue su primer tiroteo desde que egresó en diciembre pasado.

Uno de los asaltantes, Brandon Corpus Antelo, de 18 años, murió en el lugar tras recibir seis disparos. Dos cómplices resultaron heridos y un cuarto logró escapar. Pero una de las balas alcanzó, a casi 200 metros de distancia, a Thiago Correa, quien esperaba el colectivo con su padre en una parada cercana. El niño murió en el acto.

Durante su indagatoria, Aguilar Fajardo dijo haber actuado bajo el temor de que mataran a su madre: “Fue cuestión de segundos, no hubo tiempo de pensar. Lo hice porque pensé que la perdía para siempre”.

El fiscal Rulli consideró que el policía disparó cuando ya no existía una amenaza inmediata y lo hizo en una zona urbana, con circulación de personas, lo que implicaba un riesgo evidente. Por eso, además del “exceso en la legítima defensa”, sostuvo que hubo dolo eventual: es decir, que el acusado debió prever el posible resultado fatal de sus actos, pero decidió continuar de todos modos.

Por otro lado, ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, respaldó públicamente al agente: “Facundo actuó en legítima defensa para proteger a su madre. Los responsables de la muerte de Thiago son los delincuentes que salieron a robar”. Bullrich también anunció que pedirá que los sobrevivientes del asalto sean imputados por tentativa de homicidio.

Por lo pronto, los dos heridos Uriel Alexis Montenovo y Uriel Emanuel Leiva, ambos de 21 años están imputados por robo agravado y ahora también enfrentan cargos como partícipes necesarios del homicidio de Thiago.

En paralelo, la conmoción se trasladó a las calles de Ciudad Evita. Familiares, vecinos, compañeros de escuela y del club de fútbol donde jugaba Thiago lo despidieron en un velatorio cargado de dolor. Hoy serán sepultados sus restos.

El caso reabre el debate sobre el uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad, los límites de la legítima defensa y la responsabilidad del Estado ante hechos que terminan con la vida de inocentes. La justicia ahora deberá determinar el destino judicial de todos los involucrados, en una causa que deja tras de sí una herida abierta y muchas preguntas sin responder.

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