A 24 años del fin del uno a uno y la salida de la Convertibilidad
Este 6 de enero se cumplen 24 años del anuncio que marcó un quiebre en la historia económica argentina. En 2002, el entonces ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, comunicó oficialmente el final del régimen de convertibilidad, el esquema que había fijado la paridad de un peso igual a un dólar desde 1991, durante la gestión de Domingo Cavallo.
La medida se produjo en un contexto de crisis política, social y económica, apenas semanas después de la renuncia de Fernando de la Rúa y en medio de un país convulsionado por saqueos, protestas y una profunda recesión. Bajo la presidencia de Eduardo Duhalde, el Gobierno avanzó en una fuerte devaluación que puso fin al llamado “uno a uno” y dio paso a un nuevo esquema cambiario.
La convertibilidad había sido implementada para frenar la hiperinflación de fines de los años 80 y logró, en sus primeros años, una drástica caída de la inflación y un período de estabilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, el modelo mostró límites estructurales: atraso cambiario, pérdida de competitividad, aumento del endeudamiento y dependencia del financiamiento externo.
El golpe definitivo llegó con la recesión prolongada, la devaluación de Brasil en 1999 y el cierre del crédito internacional. La rigidez del sistema impidió ajustes graduales y profundizó la crisis que estalló en 2001, derivando en el colapso del esquema monetario.
Con la aprobación de la Ley 25.561, el Gobierno avanzó en la pesificación de deudas y depósitos y estableció una nueva paridad inicial de $1,40 por dólar, dando paso al denominado “uno cuatro” y cerrando una etapa clave de la economía argentina.

